Julia Navarro – Escaño Cero – La margarita del PSC.


MADRID, 9 (OTR/PRESS)

Pues no, el PSC no termina de rectificar pese a los intentos de la dirección del PSOE, con Rubalcaba en primera persona, para intentar reconducir la política del PSC que pasa porque en Cataluña se pueda convocar un referéndum separatista.

Los dirigentes socialistas catalanes se mueven en la ambigüedad, por una parte aseguran que están de acuerdo con que los catalanes decidan sobre su futuro en un referéndum y, por otro, la pega que ponen es que ese referéndum se haga contando con ellos y dentro de la ley. Es decir, ni sí ni no sino todo lo contrario. Y mientras tanto ese posicionamiento político está causando un daño mayúsculo al PSOE. En realidad, el PSOE tiene un problema, bueno en realidad tiene muchos, pero uno de los más acuciantes es su relación con el PSC. Y es que el PSC y el PSOE no son lo mismo aunque lo parezca.

Hace décadas, en los albores de la Transición, el PSOE hizo un ejercicio de generosidad llegando a un acuerdo con socialistas catalanes que no militaban en sus filas, para que fueran ellos los que se quedaran con el santo y seña del socialismo en Cataluña. Para ser precisos, durante el tiempo en que Felipe González fue secretario general del PSOE sus «compañeros catalanes» no alzaron la voz y siempre se mantuvieron con mayor o menor satisfacción dentro de las líneas de juego que marcaba el PSOE. Pero en eso llegó Rodríguez Zapatero y junto a Pascual Maragall, deshicieron todo el camino andado.

Ahora el PSC recuerda día sí día también su «autonomía» respecto al PSOE y la manifestación más evidente de esa autonomía pasa por clamar a los cuatro vientos que ellos son partidarios de un referéndum independentista si se convoca con todas las de la ley, y si no pues que se abstendrán, ni más ni menos.

Lo que está claro es que Pérez Rubalcaba pese a su reconocida mano izquierda no está logrando encauzar al PSC, un partido, que dicho sea de paso, sin el enorme caudal de votantes socialistas del PSOE en Cataluña no sería lo que es. De manera que cabe preguntarse qué sucedería si un día el PSOE harto de los juegos malabares del PSC, harto de que en Cataluña sus compañeros vayan por libre defendiendo una política contraria a los intereses de todos los socialistas, hartos de que antepongan nacionalismo a socialismo, decidiera poner fin a la relación y separarse amistosamente.

Sí, me pregunto que pasaría si el PSOE volviera a ser PSOE en Cataluña y el PSC se quedara como PSC. Y es que hay amores que son imposibles, en los que una parte tiraniza a la otra parte, y el que se deja tiranizar se defiende diciendo que es mejor el acuerdo que la ruptura.

Yo creo que si un día el PSOE y el PSC rompieran no pasaría nada, es más creo que ambas organizaciones sentirían alivio, lo mismo que les sucede a muchas parejas después de años de infructuosa convivencia, que el día que se separan se dan cuenta del tiempo perdido y de lo bien que están cada uno por su lado.

Resulta patético que mientras Pérez Rubalcaba intenta centrar al PSOE en lo que de verdad preocupa a los ciudadanos que no es otra cosa que la «agenda social», es decir los recortes en sanidad, educación, pensiones, el aumento del paro, etc, sus compañeros catalanes se entretengan defendiendo que hay unos ciudadanos, los ciudadanos catalanes, que son diferentes al resto de los ciudadanos de España y que tienen derecho a decidir si quieren ser independientes, olvidándose de que en caso de que algún día se celebrase esa consulta, los demás también queremos participar y decidir.

En fin, es una pena que los socialistas catalanes en vez de preocuparse de los problemas de sus conciudadanos y del resto de los ciudadanos de España, se dediquen a deshojar la margarita para ver si se abstienen o no en el camino independentista emprendido por CiU y Esquerra. Vivir para ver.

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