Andrés Aberasturi – Iberia no es un yogur

Andrés Aberasturi - Iberia no es un yogur


MADRID, 18 (OTR/PRESS)

Hay tantas cosas en las que fijarse, tanto disparate en el diario vivir, oír y casi callar de los ciudadanos, que intentar centrar la atención sobre algo en una inútil columna como esta, termina pareciéndote injusto y la necesidad de espacio -que no la amnesia- te persigue a lo largo de los días como aquel viejo gusanillo de la conciencia que hoy parece dormir el sueño de los olvidados.

Me gustaría hablar de las cosas que hay que oír sobre el caso Bárcenas y cómo el PP se desmarca y alardea de que lo echaron del partido en su momento. No es verdad y ellos lo saben; si alguien de Génova se atreve, que diga hasta cuando ha tenido despacho -hasta es posible que lo siga teniendo ahora- el aun poseedor de 22 millones de euros no se sabe ya dónde y subiendo, el gran repartidor de sobres con efectivo. También habría que preguntarse por qué, con todas estas noticias sobre la mesa del juzgado, sigue apareciendo algún que otro nombre como posible próximo ministro. Ellos sabrán. O no. O tal vez sí. O saben lo que sabe.

Y me gustaría haber hablado -y no he podido- del caso Bolinaga que no es que no se haya arrepentido, que es que pregona que no tiene ni de qué ni por qué arrepentirse. ¿Recuerdan aquella explicación tan solemne como estúpida de la prevaricación si no se mandaba al preso terminal a su casa? No es amnesia, sólo falta de espacio.

Y por desengrasar un poco ¿qué decir de la caducidad de los yogures? Ya, ya sé que lo que quiere decir «consumir preferentemente», pero si por decreto ahora resulta que los yogures van a durar más ¿a qué hemos estado jugando hasta ahora? ¿Con qué criterios establecía Sanidad las fechas? Y aunque parezca una cuestión menor -yo mismo he dicho antes que lo comentaba por «desangrar»-, si elevas esta anécdota a categoría, te das cuenta quién manda hasta en los yogures, con qué criterios y seguramente con qué intereses.

Y ahora lo de Iberia, líneas aéreas. Desde Ana Pastor (ministra del PP) a Javier Solana (ex ministro del PSOE) lloran como Boabdil su más que probable pérdida. ¿Y qué hacen? Nada. Animan, eso sí, a sindicatos y patronos a llegar a un acuerdo. Pero es que resulta que la mayoría de la acciones de Iberia las tiene el propio Gobierno de forma directa o indirecta gracias a la participación de SEPI (Sociedad estatal de Participaciones Industriales) y de Bankia (antigua Caja Madrid hoy nacionalizada). Por tanto es el Estado, nosotros todos, los que aun tendríamos la sartén por el mango la mayoría y por tanto llama poderosamente la atención el papel de «mirón» que el Gobierno está haciendo en todo este conflicto. Es tan absurdo como que el jefe de la oposición del Gobierno de Cataluña, sea socio del propio Gobierno.

Y lo de iberia -como tantas cosas más- clama al cielo porque si te pones a leer datos, no das crédito al suicidio que se está produciendo para que British logre sobrevivir. Porque según el SEPLA -que dudo mucho que mienta porque se la estarían jugando- Iberia registró beneficios de forma consecutiva desde 1996 hasta 2008 y los primeros resultados negativos llegan en 2009 tras el acuerdo de fusión con British Airways. «Desde 2008, los ingresos de Iberia, debido al vaciamiento de producción impuesto por los británicos, se han reducido en más de 900 millones de euros» aseguran los pilotos. Y si seguimos creyendo al SEPLA «Los acuerdos de fusión y la entrega de toda la gestión y decisiones de IAG a su Consejero Delegado, Willie Walsh, obligan a Iberia a asumir que todos los recursos que se generen y todos los activos que tenga IAG se dirijan a cubrir los Planes de Pensiones británicos, evitar la quiebra de estos Planes y financiar el crecimiento de British Airways. Los acuerdos de fusión dejan claro que hasta el año 2026 la caja de Iberia responde del pago de las pensiones de los ingleses (epígrafe 14.1.13 del Documento de Registro de la Fusión publicado en la CNMV)».

Si el estado es aun accionista mayoritario, digo yo que algo más podrá hace que alargar la fecha de caducidad de la compañía; seguramente Iberia vale más que un yogur. Por ahora.

a.aberasturi

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