Las Mil Tribus de Israel

Es chocante, pero en los casi 65 años de historia que tiene el moderno Estado de Israel, ningún partido político ha logrado jamás la mayoría absoluta.

Ni lo consiguió el Partido Laborista de Eshkol y Golda Meir, tras la deslumbrante victoria en la Guerra de los Seis Días en 1967.

Tampoco el Likud de Beguin y Shamir después del esperanzador tratado de paz con Egipto en 1979.

Una enorme parte de culpa la tiene un sistema electoral de distrito único, que sólo exige superar el 2% para acceder al escaño, lo que provoca que en la Knéset haya parlamentarios de más de una decena de partidos.

Otro motivo, no desdeñable, es la visceral proclividad de los israelíes a la discrepancia, el debate y la fragmentación. Da la impresión de que en lugar de las Doce Tribus históricas tienen ahora un millar, porque sólo se unen y como una piña, ante la amenaza exterior.

No se ha escuchado en Europa el cansino griterío de los apocalípticos vaticinando que el triunfo de Netanyahu generará un desastre.

Esta vez, la apatía ha sido casi general. Nadie dudaba de la victoria del actual primer ministro y nadie –ni siquiera los 5,6 millones de votantes- parecía albergar la ilusión de que otro resultado sirviera para cambiar de verdad el curso de las cosas.

Con el ganador ‘cantado’, la incógnita ahora es que coalición urdirá para amalgamar a 61 de los 120 miembros del Parlamento.

Muy probable será muy derechista y harán falta varias semanas o quizá meses meses en formarla. Es otra de las peculiaridades del país: se tarda mucho más en formar Gobierno que en elegirlo o echarlo abajo.

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Autor

Alfonso Rojo

Alfonso Rojo, director de Periodista Digital, abogado y periodista, trabajó como corresponsal de guerra durante más de tres décadas.

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