Fermín Bocos – A más impuestos, menos empleo.


MADRID, 28 (OTR/PRESS)

Aunque seis millones de parados (última EPA) lo desmienten, desde el Gobierno insisten en que su receta para hacer frente a la crisis es la buena. El ministro De Guindos habla de cambio de ciclo a partir del segundo semestre y el presidente Rajoy aplaza el milagro al 2014. Otros hablan de luz al final del túnel. Me temo que la gente ya no compra profecías; el personal está apuntado a las de Santo Tomás. Aquí nadie se cree nada que venga envuelto en palabras de político. Sea del color que sea. Los hechos desde luego dan para desconfiar. Decía Zapatero que España jugaba en la «Champions League» (pese a que los bancos y cajas de ahorros tenían más trampas que una película de chinos) y, dicho para la posteridad ante una oficina de empleo y rodeado de parados, también Rajoy dejó dicho que se iba a crear empleo así que el PP llegara a La Monlcoa.

Por desgracia, ni lo uno ni lo otro era verdad. Lo único cierto es que sigue destruyéndose empleo (cerca de 800.000 parados más en 2012) y que las cajas de ahorro y los bancos -pese haber recibido un préstamo multimillonario del BCE- mantienen cerrado el grifo del crédito para las pequeñas y medianas empresas que son las que constituyen el grueso del tejido empresarial español. Los datos son significativos: en España hay alrededor de 1,4 millones de empresas. Un tercio de las cuales (554.435) tienen un solo trabajador, otro medio millón no llegan a cinco empleados y 284.400 tienen una plantilla de menos de 50 trabajadores. Empresas de más de 50 asalariados solo hay 2.021. Los datos son de hace seis meses, así que, visto que el año pasado la crisis se ha llevado a muchas por delante, hay que restar. Restar porque la falta de crédito es la causa del estrangulamiento de este tipo de empresas. Las grandes se están librando de la crisis merced a sus operaciones en el exterior y porque en algunos casos mantienen relaciones privilegiadas con los pocos bancos que se han salvado de la quema. Quema que agravan dos factores: la falta de crédito bancario y las subidas de impuestos. El resultado está a la vista: en 2012, más de 50.000 empresas se vieron obligadas a cerrar. Por falta de crédito y por unos impuestos que superan lo razonable y bordean lo confiscatorio. Con la actual política fiscal no hay empresa o profesional medio que salga a delante. A más impuestos, menos empleo. Todos sabemos que quien crea empleo son los empresarios. Todos, menos el Gobierno cuya política fiscal desmiente su programa electoral y sus presuntas raíces liberales. Que desde Chile haya dicho el presidente Rajoy que el objetivo del Gobierno es crear empleo, es para echarse a reír o a llorar. Que cada uno escoja el registro. Vistos los resultados, lo que nadie podrá desmentir es que suena a broma.

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