Rafael Martínez-Simancas – Nosotros los guapos.


MADRID, 5 (OTR/PRESS)

No es el manido tópico de que la historia se repita mas bien parece que no salimos de lo mismo porque tendemos a la querencia de lo ya conocido. Lo que ahora vemos en ciertas esferas del poder es la reedición de la famosa «beutiful people» de los últimos años del felipismo. Vivimos la misma situación con un club de segundas esposas incluido; la imagen de Mariano Rubio jugando al golf en Guadalmina es parecida a las glotonerías de Bárcenas en Francia. Rubio inauguró el club de los guapos al que luego se unieron otros cuántos dirigentes socialistas, y en el PP cataron lo que era aquello durante la boda de El Escorial y así hasta los globos infantiles de Ana Mato que es ministra «porque yo lo valgo», muy de champú e ideal, casi de desplegable de revista de modas. O de Guindos que no está para anunciar suavizante pero no puede renunciar a su aspecto de tomar el aperitivo en «Hevia» que es la guardería del pijerío madrileño de la calle Serrano. Los guapos se reconocen entre ellos, por eso nunca puede haber buena sintonía Guindos- Montoro, ni el elegante Gallardón tener buen trato con Fernández Díaz, entre ambos hay unas diferencias insalvables de sastrería.

Los guapos han sido siempre un clan que por extensión deja fuera a los feos que no tienen derecho a entrar en el reino de los cielos. Aquella «beutiful» de principio de los noventa fueron el pijerío que adelantó la caída de González que para entonces tenía encima una torrija de malas noticias. Esta nueva clase vip»s, los repipis de Mariano, lo tiene mas crudo porque ha nacido en plena edad del frío cuándo los barcos rompehielos se abren paso con dificultad en el mar de los parados. La realidad se muestra tozuda y lleva a que resulte extraño ver a un ex contable de un partido millonario o a una ministra de Sanidad encantada de haberse conocido, que tiene por normal pulirse mas de un millón de las antiguas pesetas en una fiesta de cumpleaños. La sombra de «El Bigotes» es alargada y la de los bolsos de Louis Vuitton ni te cuento.

Los guapos suelen aparecer al final de los mandatos, que se lo digan a Ricky Costa cuando estampaba deportivos por ir pensando en suceder a Camps, o a aquellos que se arrimaron a Matas para hacer negocio en Baleares. Guapo es también Urdangarin y para evitar el mal fario le han quitado de la web oficial de los reyes. Estos nuevos guapos han brotado demasiado pronto y a Rajoy, que es bastante normal salvo cuando le sale el ramalazo registrador no le gustan demasiado, quizá se refiera a ellos cuando dice que nada es verdad salvo algunas cosas publicadas. Los neopijos son esta verdad que vemos tan a menudo.

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