José Luis Gómez – A vueltas con España – La visita de Draghi.


MADRID, 09 (OTR/PRESS)

¿Es posible otra economía? Sí. Joseph E. Stiglitz, premio Nobel de Economía en 2001 y catedrático de la Universidad de Columbia, así lo atestigua en su libro «El precio de la desigualdad», donde condena la espiral de recesión, austeridad y más recesión que arrastra a Europa debido a las recetas impuestas por Alemania en el Banco Central Europeo (BCE), cuyo presidente, Mario Draghi, ultima una importante visita a España.

Según Stiglitz, el gran error de esta crisis es no acertar a identificar su verdadera causa. «Que quede claro: el déficit no ha provocado la recesión, es la recesión la que ha causado el déficit», explica, convencido como está de que «solo si se vuelve a crecer, el déficit bajará». ¿Pero qué sucede? Que las políticas de austeridad que impone el BCE matan el crecimiento, por lo que el déficit tarda en mejorar. «Eso de que los de abajo han de apretarse el cinturón para que la máquina vuelva a funcionar es, sencillamente, mentira», concluye este premio Nobel.

Mario Draghi dice que viene a España «a escuchar» pero en realidad todos sabemos que el presidente del BCE tiene en su mano la resolución de muchos problemas de este país, con el permiso de Alemania, claro. ¿Por qué? Entre otras razones, porque si bajase la prima de riesgo, España liberaría recursos para inversiones productivas, la única manera de crear riqueza y empleo en el país.

¿Y por qué, lejos de eso, el BCE sugiere reducir el salario mínimo, relajar las leyes de protección laboral, permitir la negociación salarial a nivel de empresa y abolir la interrelación entre salarios e inflación? La clave sigue estando en la devaluación interna que precisa España, un ajuste mucho más duro y más lento que a través de una devaluación del tipo de cambio, cuando se tiene una moneda propia. Porque España no es Venezuela, donde de un día para otro devaluaron el bolívar más del 30%. Aquí ya no se puede devaluar al estilo Solchaga. A falta de políticas de crecimiento, hay que hacer una devaluación interna que conlleva la rebaja de salarios, tanto en el sector público como en el privado. Duele escribirlo pero es lo que hay. Y Draghi lo sabe mejor que nadie.

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