Victoria Lafora – Menos mal.


MADRID, 09 (OTR/PRESS)

Sí, menos mal que los socios europeos no se han parado a mirar que hace el PP, y el resto de los partidos que han gobernado, con el dinero que nos dan.

Menos mal que no nos han hecho pagar la corrupción que nos asola, que han comprendido que el pueblo soberano no es culpable de que se lo lleven crudo, ni de la crisis que ha convertido este país en el paladín del paro europeo.

En medio de una semana turbulenta, llena de vergonzantes escándalos, el fin de semana llega, por fin, con buenas noticias: la UE mantiene las ayudas a la cohesión, el campo y el paro.

Hasta 2020 (esperemos que para entonces algún Gobierno eficaz haya sido capaz de acabar con la depresión económica) no nos convertiremos en contribuyentes netos de las arcas comunitarias. Durante los próximos siete años seguiremos recibiendo más de lo que aportamos. Dos mil millones; seguramente una cifra con la que soñaba el ministro Montoro cuando hizo la «generosa» amnistía fiscal que, mas tarde o más temprano (los tiempos de Rajoy no son los del resto de los mortales),le va a costar el puesto.

No solo se mantienen los fondos a la agricultura, ese último bastión del empleo, sino que se aporta un nuevo fondo para luchar contra el paro juvenil. Esas cifras del 55% de desempleados menores de veinticinco años a las que nos hemos acostumbrado como si fuera un dato estadístico sin protagonistas de carne y hueso y que avergüenzan a nuestros vecinos. Unas cifras terribles con las que convivimos gracias al soporte familiar.

Dentro de esa franja de edad, tan castigada y sin porvenir, esperemos que el PP no incluya a Jesús Sepúlveda, el marido de Ana Mato. El único español al que, en estos tiempos, ampara el Estatuto de los Trabajadores. Porque el PP, pese a su imputación en la trama Gúrtel, ha seguido manteniendo en nómina con el dinero de todos los españoles.

La única pega es que Europa también recorta, y de forma sustancial, su ayuda a la investigación y a la apuesta tecnológica. La fatídica frase de que «inventen ellos» se extiende por la cuna de la civilización y condena al retraso científico a las próximas generaciones. Una vez más, como ya pasó en el siglo XX, los brillantes investigadores europeos acabarán en las universidades de Estados Unidos o Asia.

Los fondos de cohesión, esos que tanto irritan al nacionalismo catalán, se mantiene porque los socios entienden que las desigualdades entre comunidades autónomas no son de recibo en este mundo global. Así, Andalucía, Murcia, Castilla la Mancha y Canarias van a recibir mil cien euros por cada desempleado. Menos mal que Bruselas no se ha parado a analizar el destino del dinero dedicado a los ERE por el gobierno andaluz. Menos mal que la lentitud de la justicia tiene el tema embarrancado en los tribunales y, al no haber sentencia, todos los implicados son solo «presuntos».

La sensata y vieja Europa ha pasado por alto los desmanes de unos partidos políticos que no nos merecemos los españoles.

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