Antonio Casado – La Europa recortada.


MADRID, 11 (OTR/PRESS)

Ha nacido la Europa recortada. Así lo celebran tanto la Alemania de la austeridad como el Reino Unido de la eurofobia. En cambio, España está encantada. Se entiende que Moncloa haya presentado como un éxito político el mantenimiento de España como perceptor neto en el nuevo escenario presupuestario. Es lógico. La lógica no siempre casa con la verdad en el proceloso mundo de la comunicación. Digámoslo ya: si España va a continuar siendo perceptor neto no se debe a la habilidad negociadora de Rajoy sino al estado de necesidad causado por la crisis. Es la victoria del mendigo que un día recaudó más de lo esperado. Su situación carencial le impide ser contribuyente neto. Vale para las personas, las familias y los países. Desde fuera se ve a España en el umbral de la pobreza y los ricos del club nos echan una mano. No tanto por aplicación de la solidaridad sino por la cuenta que les trae a ellos, muy interesados en vendernos sus productos y en evitar el colapso de la UE.

Véase el caso del paro juvenil, que en nuestro país afecta ya a un 55 por ciento de esa franja poblacional. Los jerarcas de Bruselas y los líderes del norte no ignoran la amenaza del paro juvenil para la estabilidad política de la región. Eso les ha motivado más que las horas robadas al sueño de Mariano Rajoy. Así ponen a nuestra disposición la miseria de 918 millones de euros suplementarios para mitigar el problema, además de los fondos de cohesión (regiones) y las ayudas a la agricultura. Lo imprescindible para que el norte se quede con la conciencia tranquila sin modificar su decisión de recortar el presupuesto de la UE en nombre de la consolidación fiscal decretada por Angela Merkel.

Esa decisión perjudica claramente a los países del sur, a la espera de que el norte se caliente para que aquellos (nosotros) se descongelen. De momento, los presupuestos del periodo 2014-2020 (960.000 millones de euros) registran la primera reducción de la historia de la UE respecto al presupuesto anterior (34.000 millones menos que el de 2006-2013).

En resumen, seremos perceptores netos en 10.000 millones de euros en siete años, pero el recorte presupuestario global supone también que los países ricos aportarán menos al fondo común. Y supone también que la Europa recortada no apuesta por el crecimiento, lo cual perjudica a una España igualmente debilitada en 5 puntos menos de PIB que al comienzo de la crisis económica. Por no hablar del déficit democrático que se vuelve a poner de manifiesto después de ver como un grupo de países aliados de Alemania ocupan el vacío de poder por la vía de los hechos. En este caso, elaborando un presupuesto a su medida.

Y, por cierto, no es verosímil la tesis de un posible frenazo democrático en la Eurocámara cuando las cuentas sean sometidas a debate y aprobación. Basta con reparar en cómo están formadas las mayorías en torno a los veintisiete mandatarios que acaban de aprobarlas por unanimidad.

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