Francisco Muro de Iscar – El «efecto transparencia».


MADRID, 14 (OTR/PRESS)

El efecto mariposa, además de un grupo musical malagueño, es un concepto que, según la wikipedia, hace referencia «en la noción del tiempo a las condiciones iniciales dentro del marco de la teoría del caos. La idea es que, dadas unas condiciones iniciales de un determinado sistema caótico, la más mínima variación en ellas puede provocar que el sistema evolucione en ciertas formas completamente diferentes. De forma que una pequeña perturbación inicial, mediante un proceso de amplificación, podrá generar un efecto considerablemente grande a mediano o corto plazo de tiempo».

Contagiado por esta teoría, Mariano Rajoy ha alumbrado dos nuevos efectos. El primero, el efecto transparencia: si yo hago pública mi declaración de la renta, si todos los políticos del PP hacen pública su declaración, y, sobre todo, si el líder de la oposición no da a conocer la suya, lo que aparentemente es una perturbación inicial acabará llevándoles al caos y al desprestigio. Si a eso le sumamos el envío al Parlamento de una Ley de Transparencia que cada día cambia de forma, de objetivos y de contenidos, o el anuncio, aunque no se cumpla, de querellarse contra todo lo que se mueve en determinada dirección, la transformación del sistema dentro del marco de la teoría del caos se produce irreversiblemente.

El otro efecto descubierto por Rajoy es el efecto parálisis. «A veces, la mejor decisión es no tomar decisiones», dijo Rajoy a puerta cerrada a sus diputados. Más o menos eso quiere decir que «si uno no se mueve, sigue en el mismo sitio», una idea brillante, sobre todo si va acompañada de una recomendación como «no hacer caso de enredos», que también lo dijo, como si los líos fueran absolutamente ajenos al PP. De Franco decían que dejaba los problemas encima de la mesa para esperar que se solucionaran por sí mismos o, en el peor de los casos, que apareciera un nuevo problema que hiciera olvidar el anterior. Los hechos le dan la razón: un escándalo tapa a otro, una denuncia a otra, un error a otro y no pasa absolutamente nada.

Benedicto XVI, que sí que ha tomado una decisión trascendente, había dicho hace poco que «se nos hace creer que la verdad, la paz y la justicia son una utopía». En una recepción al cuerpo diplomático el pasado enero, el Papa dijo que «Europa necesita de representantes clarividentes y cualificados que tomen las difíciles decisiones que se necesitan para enderezar la economía y poner las bases sólidas de su desarrollo». Si, como dice, Victoria Camps, «la ética no es una colección de normas sino una sensibilidad, la política es el arte de tomar las decisiones acertadas cuando los problemas están encima de la mesa. Si el aleteo de una mariposa puede cambiar el mundo, el efecto transparencia y el efecto parálisis pueden cambiar el universo. Esa es otra utopía. francisco.muro@planalfa.es

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