Fernando Jáuregui – La semana política que empieza – Diez espadas de Damocles sobre un debate.


MADRID, 17 (OTR/PRESS)

Resulta comprensible el interés del Gobierno por convertir, al menos en parte, el debate sobre el estado de la nación en un acto de información y discusión sobre cuestiones europeas y, en concreto, sobre la última «cumbre» de la UE, en la que España salvó su condición de beneficiario de los fondos europeos; a Rajoy le ha ido bien, tanto en esa negociación como en su demora en pedir, contra tantas presiones, el rescate económico de nuestro país. Pero la verdad es que hay muchos más temas que debatir en ese gran acto parlamentario de esta semana, y no todos van a ser tan gratos para el presidente. Ni, acaso, para el líder de la oposición. Hay diez espadas de Damocles pendiendo sobre sus cabezas. Y, por cierto, sobre las de todos nosotros. A mi juicio, son estas las diez cuestiones que están abriendo boquetes en el barco de la nación: casi todas están interconectadas, por lo que resulta imposible enumerarlas en función de su gravedad o importancia.

1.-Crisis institucional. Al estado físico del Rey se suma la crisis abierta en La Zarzuela por el proceso al yerno de Don Juan Carlos, Iñaki Urdangarín. Resulta ocioso explicar la trascendencia de lo que suponen las implicaciones que insinúa, o afirma claramente, el ex socio Diego Torres, que salpican directamente también a la infanta Cristina, la hija predilecta del Monarca.

2.-Lo que dicen las encuestas. Pérdida total de prestigio de la clase política en general. Falta de confianza de la ciudadanía en sus representantes y en las soluciones que estos proponen.

3.-Contestación callejera. Que marchas en cincuenta ciudades clamen contra la política del Gobierno en lo relativo a desahucios muestra hasta qué punto desenfocó el Ejecutivo un tema de tanta trascendencia social y tan doloroso para la ciudadanía. No basta con haber dado una relativa marcha atrás admitiendo a trámite el debate parlamentario sobre esta cuestión. Ni sobre otras, relacionadas con el estado de bienestar, sanidad, educación, que ocasionalmente sacan a la calle a millares de personas.

4.-Macro y microeconomía. Datos muy preocupantes, aunque se quieran ver «brotes verdes». Desde el tremendo crecimiento de la deuda pública hasta la cifra mensual de nuevos parados. Un auténtico quebradero de cabeza y un problema social que no pueda ser susceptible de estallar en cualquier momento, por mucho que dé la impresión de que nos estamos acostumbrando a esta auténtica, y duradera, tragedia.

5.-Huelgas significativas. La de jueces del próximo día 20 y la que comienza en Iberia pueden ser distintas y distantes, pero ambas son altamente significativas, por su trascendencia y por la relevancia e implicaciones en el cuerpo social.

6.-Encanallamiento político.- El último ejemplo, las escuchas de políticos a políticos (y no solo). El «y tú escuchaste más» no hace sino incrementar la inseguridad ciudadana en sus políticos. Y la compraventa descontrolada de informes a los agentes de «Método 3» hace que potenciales «bombas» informativas sobrevuelen la atmósfera política.

7.-Corrupción. El partido gobernante no ha sabido, obviamente, enfrentarse con éxito al aún no del todo bien explicado «affaire Bárcenas». Sin duda, al calor de las andanzas del ex tesorero y sus cómplices existe una operación de acoso y derribo contra el presidente (empezando por el ataque a alguno de sus ministros/as), pero lo cierto es que Rajoy ha perdido la batalla de la comunicación en este asunto. Y su anuncio de que de ninguna manera propiciará una remodelación ministerial no le ayuda.

8.-Ineficacia. Ni la reforma laboral ha traído, por sí misma, beneficios en las cifras del paro ni se han explicado bien algunos casos de ineficacia obvia, como la gestión de Bankia, que ha de apuntarse a los dos principales partidos y, desde luego, también a unos sindicatos que nadan en el despiste, además de a los máximos responsables de la ex Caja Madrid. Y estos son apenas dos ejemplos.

9.-Crisis territorial. ¿Para cuándo un encuentro entre Artur Mas y Mariano Rajoy que sirva para desbloquear la «cuestión catalana», al coste pactado que fuere, incluyendo alguna reforma de la Constitución?

10.-Pérdida de la «marca España». Todo lo anterior, y algunas cosas más, han hecho que la buena idea que suponía potenciar la «marca España» haya naufragado, o esté a punto de hacerlo. La reputación nacional e internacional de esta marca ha sufrido una muy severa quiebra, de difícil recuperación.

Con este panorama, sospecho que nadie entendería un debate lleno de referencias al pasado, al «y tú más», en el que se mantenga la tradición de presentar una España de tintes rosados por parte del Gobierno frente a una España llena de nubarrones desde una oposición que trata, como sea, de ganar terreno y reorganizarse resurgiendo de las cenizas. Es el caso que nadie comprende que, una semana antes del debate, el secretario general del PSOE, Alfredo Pérez Rubalcaba, lanzase a los cuatro vientos un «váyase, señor Rajoy» que dinamitaba cualquier expectativa de pacto entre las dos principales fuerzas políticas para arreglar tantas cañerías rotas antes de que nos embarquemos, de nuevo, en otra campaña electoral. ¿Permitirán los dos principales protagonistas del psicodrama en dos actos que se celebra esta semana que, de nuevo, se frustren las esperanzas de tantos españoles? Las previsiones no son optimistas, hasta este momento al menos.

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