Fernando Jáuregui – Avances, sí, pero pocos.


MADRID, 20 (OTR/PRESS)

He asistido, me parece, a todos los debates sobre el estado de la nación que se han celebrado desde que esta modalidad parlamentaria se puso en marcha por Felipe González en 1983, treinta años ya. Armado con tal veteranía, debo decir que pocas veces acudí al Congreso de los Diputados tan esperanzado en un desbloqueo de situaciones políticas (y económicas) complicadas, acaso porque pocas veces se han celebrado estos debates en tan precaria coyuntura institucional, con un riesgo-país tan elevado. Pero reconozco que, en la primera jornada de este debate, he salido algo decepcionado.

Decepcionado, sí; puede que haya habido avances, sobre todo en las propuestas contra la corrupción y, algo, en lo tocante a las ayudas a autónomos y emprendedores -ya veremos–. Pero la dialéctica entre los contendientes políticos sigue siendo la misma: ustedes lo hacen mal, insisten unos, sin reconocer mérito alguno al adversario; pues anda que ustedes, que lo hicieron aún peor cuando gobernaban, dicen los otros. Otra modalidad del «y tú más», que tan claramente demuestra que el sistema, así, no funciona; hay que encontrar nuevas fórmulas y es de temer que quienes encarnan las actuales no sirven.

Poco a poco, a golpes de realidad que han ido diluyendo mi optimismo, me he ido convenciendo de que el pacto global, creíble y constructivo que los ciudadanos requieren a sus máximos representantes no va a ser posible entre Rajoy y Rubalcaba. Se hablan -o hablaban- mucho por teléfono, sí, pero todo eso no ha llevado a ninguna parte; Rubalcaba se dice convencido de que Rajoy tiene que marcharse, porque con él nada se arreglará. Y me parece que Rajoy cree que el líder socialista está amortizado, con el hatillo al hombro para marcharse. El líder del PSOE asegura que jamás se ha gobernado tan mal como ahora, y el presidente del Gobierno replica que para mal gobierno, el de antes.

No, no se dan cuenta de que los españoles piden nuevas formas para gobernarles. No basta con aludir a la transparencia y no ejercerla en la práctica; ni basta con proponer medidas contra la corrupción futura sin aludir a la presente, aunque incluso eso, ya digo, será un cierto avance si las propuestas se ponen, efectivamente, en marcha. Ni basta con prometer que las medidas económicas en vigor acabarán mejorando las cifras del paro, porque lo que cuenta es el actual, aterrador, índice de desempleo. Ni basta con mover la cabeza desde el escaño cuando quien ejerce ahora la gobernación afirma que se ven algunas luces al final de este ya demasiado largo túnel. Y menos basta con lanzarse mutuamente el pasado, o el presente, a la cabeza; lo que importa, caramba, es el futuro.

Mientras el uno quiera quedar por encima del otro en las encuestas que ya han comenzado a hacerse tras la jornada inicial del debate, malo; siguen pensando en el bien de sus partidos, y no en el del conjunto de los ciudadanos. Y mira que he expresado veces mi respeto personal tanto por Rajoy como por Rubalcaba; lo malo es, ya digo, que son incapaces de entenderse. Que es precisamente lo que les estamos pidiendo en este cuarto de hora triste y agobiado.

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