Carlos Carnicero – Argentina sigue sin oposición.


MADRID, 03 (OTR/PRESS)

Escuché con atención el discurso de Cristina Fernández de Kirchner en la inauguración del periodo de sesiones. No hay un político europeo que tenga su habilidad dialéctica. Maneja las cifras y las citas con una soltura increíble. Es capaz de hablar durante tres horas sin perder el hilo de su discurso y sin apenas mirar sus notas. Dice sus razones con convicción y sin complejos. Justifica el acuerdo con Irán para poner fin al interminable proceso del atentado de la AMIA y se atreve a enfrentarse al poder de Israel y Estados Unidos en su conflicto con Irán. Ningún diputado español le llega a la altura del zapato.

Es cierto que salta sobre la inflación para propagar la distribución de los recursos a la generalidad de la población. Proclama que no se somete al veredicto de los mercados y se enfrenta a los fondos buitres.

Claro que se le puede sacar punta a la presidenta de Argentina. Pero enfrente solo tiene el inmenso vacío de los poderes fácticos que no tienen otra argumentación que la ortodoxia económica. No hay un líder alternativo en una oposición que solo hace cálculos de poder sin alternativas.

Estamos en un mundo que quienes hablan sin complejos son tratados como excéntricos. En Europa casi nadie toma en serio las transformaciones de la revolución cubana, las política sociales de Hugo Chávez, el indigenismo de Evo Morales y las personalísimas decisiones de Cristina Fernández. Pero ha cuajado un prisma alternativo al euronarcisismo. América Latina tiene vida propia. Expropia, se enfrenta al FMI y asume sus consecuencias que es capaz de enfrentar con sus recursos.

No sé si los caminos de los gobiernos latinoamericanos progresistas son imposibles, pero observo que dicen en el fondo las grandes verdades sobre un mundo a la deriva.

Si Alfredo Pérez Rubalcaba tuviera la habilidad dialéctica de Cristina Fernández y se atreviera a poner los puntos sobre las i al neoliberalismo, el PSOE no estaría en bancarrota política.

El análisis de Cristina Fernández sobre la gran decadencia europea es difícil de contrarrestar con una reflexión alternativa. Falta por ver si el poskirchenrismo encuentra caminos transitables al margen del liderazgo de Cristina.

Es cierto que sus modos de poder pecan de personalismo, pero enfrente no hay nada. Argentina sigue creciendo y las cifras de disminución de la pobreza son elocuentes. Su defensa de los derechos humanos y la persecución de los crímenes contra la dictadura es un modelo único en la historia del golpismo latinoamericano.

Eso sí, en Argentina hay una inflación galopante y no se pueden comprar dólares en el mercado legal.

Los italianos están buscando su modelo de choque alternativo a un viejo sistema que solo sirve a los poderosos. La implosión, en Europa, viene desde Italia y nadie tiene el talento de atajarla con una verdadera transformación democrática de las instituciones y de los partidos. En Argentina, que observa las crisis europeas con un cierto regocijo por su modelo de gestión de las deudas con los organismos internacionales, la sociedad está dividida. Pero solo tiene enfrente las recetas de Kirchner un conglomerado de personalismos en busca de cuotas de poder. Ninguna alternativa y ningún liderazgo.

En Argentina, Cristina ha elegido un camino propio al margen de la ortodoxia de los mercados y el poder de los organismos internacionales. Su modelo también puede ser contagioso y los militares de la dictadura están presos.

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