Fernando Jáuregui – No te va a gustar – Los próximos seis meses.


MADRID, 4 (OTR/PRESS)

Los seis meses que vienen van a ser esenciales en el proceso de cambio de España. En esos seis meses -porque la recuperación del Rey, que deseo fervientemente, me dicen que va a tardar más bien ese tiempo que uno más corto-, Felipe de Borbón tendrá que demostrar a los españoles que es digno de convertirse en Felipe VI, algo de lo que personalmente hace mucho que estoy convencido, pero de lo que habrá de persuadir al conjunto de los españoles. Después, supongo que Don Juan Carlos tomará o no la decisión de abdicar, cuestión a la que me dicen que está más abierto que antes, pero aún reticente; es un asunto que, por supuesto, es de su absoluta competencia, sin que nadie más pueda intervenir en él.

En todo caso, va a ser un período de prueba para el Príncipe de Asturias, para los Príncipes de Asturias, que deberán heredar las más representativas tareas del Jefe del Estado. Aunque imagino que don Juan Carlos proseguirá con su «diplomacia de teléfono», tratando de apagar fuegos, de conciliar voluntades y de amainar esas mil tormentas que caracterizan la esencia de este bronco país nuestro. Yo diría que esto es mucho más importante para el Estado que la mera asistencia formal a actos más o menos representativos, y es esta, la del uso del teléfono y de la entrevista personal, la función de la que el Rey no puede abdicar ni ahora ni nunca: sus innegables cualidades de pacificador serán siempre esenciales, ocupe el puesto que ocupe, y esté de pie o en una silla de ruedas.

Pero también es urgente que el Príncipe deje de aparecer como la figura que engalana eventos: es mucho más que eso lo que tendrá que hacer y la exquisita prudencia que ha venido mostrando siempre hasta ahora no deberá nunca ser confundida con inmovilismo; reinar exige también, en las circunstancias que vivimos, un cierto riesgo, la convicción de que el jefe del Estado en una Monarquía no está sometido a elecciones, por lo que el puesto se lo ha de ganar cada día, no cada cuatro años. La imaginación, una cierta dosis de creatividad, habrían de ser signo de la actividad del heredero en estos meses en los que cada uno de sus pasos se va a analizar con una lupa especialmente atenta… y crítica. No sé si todos los que rodean al Príncipe comparten estos principios, pero sí estoy seguro de que las gentes sensatas que se ocupan de la buena marcha de la Casa del Rey, incluso en las dificilísimas circunstancias actuales, son conscientes de que este semestre, quizá hasta después del verano, puede marcar el futuro de España como nación. Creo que, por la cuenta que nos trae, es hora de desear a Felipe de Borbón toda la suerte del mundo en el camino por el que ya, este mismo lunes, ha empezado a transitar.

Recibe nuestras noticias en tu correo

Lo más leído