Fermín Bocos – El mártir.


MADRID, 6 (OTR/PRESS)

Iba a ser destituido y se anticipó. La dimisión del fiscal superior de Cataluña es un hecho relevante. Martín Rodríguez Sol paga un precio alto por haberse zambullido en el proceloso río de la política sin despojarse previamente de la toga. Pensó que sus opiniones políticas podían encontrar un hueco en los medios a partir de la libertad de expresión que a todo ciudadano asiste, pero estaba en un error. Si sus palabras tenían resonancia era por lo elevado de su encomienda. De no haber sido el fiscal superior de Cataluña, sus ideas acerca del proceso secesionista que impulsan CiU y Esquerra Republicana no habrían despertado ningún eco. O habría sido escaso. Quienes ahora desde las filas nacionalistas le presentan como una víctima del «autoritarismo de Madrid» falsean la realidad.

Y lo hacen a sabiendas. Cuesta poco imaginar qué es lo que estaría diciendo Artur Mas y sus compañeros de viaje de la Esquerra, si Rodríguez Sol, desde la Fiscalía, hubiera dicho que las actuaciones relacionadas o derivadas del proceso que pretende que sea reconocido el llamado «derecho a decidir» -por colocarse fuera del marco jurídico legal-, eran perseguibles de oficio. Habrían puesto el grito en el cielo y habrían llovido las peticiones de dimisión o de destitución. Sin embargo, ahora defienden al dimitido y lo presentan como una víctima. ¿Por qué? Pues porque al romper la exigible neutralidad que apareja la dirección de la Fiscalía, lo hizo dando alas al discurso independentista. Al decir que deberían explorarse fórmulas que podrían permitir la celebración de la consulta que reclaman los nacionalistas, de hecho, reforzaba la posición de quienes, orillando la legalidad vigente, persiguen fines políticos contrarios a lo establecido por la Constitución. Para ellos, lo importante no eran las opiniones del ciudadano Martín Rodríguez Sol (opiniones hay muchas), lo importante era que quien parecía que apoyaba su causa era nada menos que el fiscal superior de Cataluña. Que con sus opiniones hubiera quebrado la neutralidad a la que estaba obligado por ley les traía sin cuidado. Lo importante era que parecía darles la razón. Por eso le quieren convertir en mártir.

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