Julia Navarro – Escaño Cero – Palo y zanahoria.


MADRID, 6 (OTR/PRESS)

Los mandamases de Bruselas le han pedido al ministro Luis de Guindos que obligue a los españoles a apretarse un poco más el cinturón. Creen los que dirigen las finanzas europeas que en España se debería de subir aún más el IVA y otros impuestos. Eso sí, para tamizar el disgusto añaden que España va por buen camino porque está haciendo los «deberes» en la lucha contra el déficit público.

O sea que los eroburócratas de Bruselas nos dan un palo y una zanahoria y así hasta la próxima. Claro que una nueva subida del IVA dejaría a nuestra economía aún más maltrecha y a los ciudadanos más empobrecidos.

Pero ¿qué dice nuestro ministro de Economía? Su respuesta no ha sido otra que ni sí ni no sino todo lo contrario. O sea que lo que ha dicho es que por ahora no va a subir impuestos, que vamos a ver cómo terminamos el 2013 pero que no lo descarta en el 2014. La respuesta es otra versión de la política del palo y la zanahoria.

Lo cierto es que los ciudadanos ya no tenemos de dónde ahorrar y no solo eso, es que nuestro país se ha empobrecido de manera alarmante, por no recordar que ya hemos llegado a los cinco millones de parados.

Lo único de lo que nos podemos congratular es que está aflorando un sentimiento de solidaridad que es lo que hace que en nuestro país no haya un estallido social. Los Bancos de Alimentos, la labor de Cáritas y Cruz Roja y la de tantas instituciones, así como el «colchón» que suponen las familias, es lo que hace que por el momento vayamos encarando la crisis.

Pero Bruselas no nos puede pedir más. O se empiezan a poner en marcha políticas de crecimiento o nuestro país se irá a pique. Y es que hasta el momento ninguna de las medidas económicas que se han puesto en marcha han dado resultados satisfactorios. Sí, ya sé que desde el Gobierno aseguran que los efectos los notaremos a largo plazo, pero hasta el momento el único efecto son cinco millones de parados.

En mi opinión, lo que es urgente es un cambio radical de política económica en la Unión Europea y sobre todo que dejemos de estar subordinados al dictado alemán. El resultado de las elecciones en Italia es un síntoma del hartazgo de los ciudadanos hacia la UE y Alemania. En Portugal hay una rebelión de la sociedad contra los «hombres de negro» que les visitan todos los meses. En España nuestro fervor europeísta se empieza a apagar.

Verán nadie discute que haya que ser austeros, que no se debe de gastar lo que no se tiene, pero entre la austeridad y desmantelar el Estado del Bienestar hay un trecho y, desgraciadamente, ese trecho se ha recorrido ya. No me cansaré de repetirlo, aquí lo urgente no es subir los impuestos sino cambiar de política y cuanto antes mejor. A sus colegas de Bruselas el ministro de Guindos debería decirles que se nos han acabado los agujeros del cinturón, que ya no podemos apretarlo más.

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