Rafael Torres – Al margen – Montoro y el miedo.


MADRID, 8 (OTR/PRESS)

No sé si será por «creador de opinión», o por panoli que paga religiosamente sus impuestos, por lo que la Agencia Tributaria me deniega desgravar el teléfono que como periodista abundantemente uso, el bolígrafo con el que escribo, el ordenador al que traslado lo escrito y el servicio de Internet que lo envía, sean libros o artículos, a la editorial o a la agencia que los publica. Se supone que un autónomo puede desgravarse aquellos gastos imprescindibles para allegar los ingresos por los que tributa, pero la voraz Hacienda es juez y parte, y desde que la dirige Cristóbal Montoro, diríase que también legisladora y policía.

Que los ciudadanos defrauden a Hacienda es malo, pero peor es que Hacienda defraude a los ciudadanos. Y en eso anda el sonriente Montoro, en la amnistía fiscal al gran defraudador y en la persecución del humilde autónomo, sea éste peluquero, cómico o «creador de opinión» según su calificación tan hiperbólica como inmerecida. Muy cerca de él, en la sede central del PP de la madrileña calle de Génova, tuvo el señor Montoro durante décadas a un defraudador fiscal, evasor de capitales y presuntamente algunas cosas horribles más, que podría instruirle sobre todo lo tocante al escamoteo del dinero, del propio y del ajeno, a menos, como es natural, que el señor Montoro no necesite instrucción ninguna al respecto, en cuyo caso sabrá que al Erario, a la Hacienda Pública, la mantienen, la mantenemos, los curritos, los perseguidos y multados por cualquier chorrada, en tanto que los Bárcenas de la vida, que son unos cuantos, se las arreglan, incluso estando a sueldo del partido del señor Montoro, para no aportar un duro.

Pero es que, encima, al todavía ministro de Hacienda le ha dado por amenazar a quienes osan discutir las políticas antisociales de su Gobierno, sea desde las columnas de opinión o desde la gala de los Premios Goya. Y lo hace, o lo amaga, en un tris de conculcar la ley que protege la privacidad y las que impiden el uso sectario de la información confidencial que las instituciones manejan, Hacienda en su caso. Juez y parte, legislador y policía, a Montoro debe parecerle poco amedrentamiento ese, y se lanza, con su risilla característica, a añadir por su cuenta algo más de inseguridad jurídica a la mucha instaurada en España por su Ejecutivo. Como dar, da miedo, mucho miedo.

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