Carlos Carnicero – ¿Qué más le puede pasar a Rajoy?: muchas cosas.


MADRID, 09 (OTR/PRESS)

Los optimistas creen que lo del PP es un problema de comunicación. Piensan que todo se reduce a no contestar preguntas en ruedas de prensa, incluso en Nueva York; o que es adecuado romper los brazos de periodistas por guardaespaldas extremados. Pero no se trata de eso.

El silencio no es solo una decisión de comunicación; es, sobre todo, la consideración política de que el tiempo es un bálsamo para todas los problemas. Podría ser, si la Justicia estuviera impasible. Eso ya no está permitido. La trayectoria de los escándalos del PP tiene dos vectores complementarios. La estrategia de Luís Bárcenas en su guerra contra Rajoy, y la cadencia cansina, pero imparable, de los jueces de instrucción.

Con el material que ya tienen los tribunales se puede construir una autopista que conduzca, con velocidad limitada, al final político de Rajoy. Y no solo de Rajoy: la mixtura insoportable de los negocios de Urdangarín -Y, tal vez de la Infanta Cristina, ante el giro que da el caso-, con el estatutos de Corinne, financiado con fondos públicos, amenaza también a la monarquía.

El PSOE es una jaula de grillos que cimbrean la cintura de Rubalcaba en Galicia, con primarias para elegir no al candidato, sino al líder, que debiera ser la misma cosa; en Cataluña, con la ensoñación de un derecho a decidir que es imposible, y con los escapes de gas, como en Ponferrada, donde un acosador histórico le ha dado una alcaldía envenenada al PSOE, precisamente en el día Internacional de la mujer.

El caos en el PSOE es el único alivio para Rajoy; pero es también un calmante envenenado que conduce a la generación de movimientos desinstitucionalizados o populismos italianos.

Nadie tiene, en la política española, prismáticos para la media distancia. Cuando alguien se está ahogando, no piensa en el año que viene. Y en España es difícil encontrar un político que no esté dando manotazos de ahogado.

Estamos pendientes de la velocidad de la Justicia, de los pasos de Bárcenas y de la evolución de la Monarquía. La única esperanza es que la explosión de todas estas cargas de profundidad no se sincronice. Entonces, la simpatía de los explosivos puede dinamitar el sistema.

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