Victoria Lafora – Súbditos.


MADRID, 20 (OTR/PRESS)

La declaración ante el juez Castro del dirigente del PP Esteban González Pons, para explicar su firma en uno de los contratos de la Comunidad Valenciana con Nóos, la empresa de Urdangarin, ha dejado estupefacto a más de uno.

Bien es verdad que trataba de defenderse y demostrar ante el juez que le plantaron cara al yerno del Rey, pero el relato de la pretensión del marido de la Infanta Cristina de urbanizar el parque natural de la Albufera y de hacer en él un puerto deportivo supera todos lo limites.

Demuestra que para determinados personajes de la vida pública los ciudadanos de este país han perdido su condición para pasar a ser simplemente súbditos, sin derechos ni voz.

Solo desde la más absoluta impunidad se puede pensar que, por el simple hecho de matrimoniar con la hija del Rey (de una monarquía constitucional en una democracia occidental), es posible sustraer fondos públicos a mansalva y, además, apropiarse de un parque natural.

Lo mismo podría decirse de la última amenaza del desmedido ministro de Hacienda Cristóbal Montoro. Tan a pecho se ha tomado su labor justiciera, con el incumplimiento del déficit en las comunidades autónomas, que les va a recortar la subvención para la formación de especialistas en trasplantes.

Realmente nadie va a llamar al orden a este ministro que, no habiendo logrado controlar el gasto público a nivel del Estado, se permite zarandear a las otras administraciones. El presidente del Gobierno, desbordado por la chulería del «innombrable», ¿no tiene un momento para sentar a Montoro y exigirle que deje de crear problemas a los demás y cumpla los objetivos que se habían prometido a Europa? Aunque ya sabemos que las promesas de este Gobierno se las lleva el viento sin consecuencias.

No hay alguien sensato que le advierta al verborreico ministro que la ONT (Organización Nacional de Trasplantes) es la joya de la extinta sanidad pública. Que ha salvado miles de vidas gracias a la preparación de los equipos de todos los hospitales públicos españoles. Que vienen expertos de países mucho más ricos y desarrollados que el nuestro a aprender la fórmula.

No, Montoro cree que esta gobernando su cortijo particular y aquí pongo y aquí quito. Con la mayoría absoluta del PP los derechos de los ciudadanos están pasando a ser papel mojado y la arbitrariedad en los recortes la norma.

Ahora hago una amnistía fiscal para los ricos, ahora privatizo la Sanidad, ahora cierro colegios públicos y subvenciono a los del Opus… Los súbditos acatan y al que no le guste: puerta.

Solo la tibia esperanza de que la Justicia coloque a cada uno en su lugar, si es que las presiones de unos y otros no desvirtúan las causas, puede aportar claridad a tanto desmán.

Es preciso que sobre los culpables del caso Nóos, Bárcenas, Gürtel, ERE, caiga todo el peso de la ley para que los propensos a apropiarse de los bienes de todos no crean que, además de súbditos, los españoles somos idiotas.

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