Victoria Lafora – Los que faltaban.


MADRID, 27 (OTR/PRESS)

Por si no tuviéramos bastantes problemas encima, con la crisis que nadie sabe solucionar, la escandalosa corrupción o el soberanismo catalán, regresa ETA. No para decir que se disuelve y entrega las armas si no para dar por concluido un «espacio de diálogo».

Teniendo en cuenta que nadie sabe qué es un espacio de diálogo, ese término tan fino para una banda que solo sabía hablar a través del tiro en la nuca, el comunicado no tendría el menor interés. Lo inquietante es la coletilla que añaden: «constituye un paso atrás y traerá consecuencias negativas». ¿Es una amenaza y de qué calado? ¿Van a volver a lo que saben; a matar?

El motivo de su cabreo es que una comisión suya ha esperado en vano durante meses en Oslo la llegada de representantes del Gobierno para dialogar y finalmente los han echado. Denuncian que el ejecutivo de Mariano Rajoy no ha dado ni un paso en el acercamiento de presos etarras y, lo que es más fuerte dicho por convictos de asesinato, le acusan de «maldad» en el tema del desarme.

Expertos en movimientos tácticos de los etarras afirman que no hay vuelta atrás en la desaparición de la banda terrorista, que la labor pertinaz y efectiva de la policía y la guardia civil ha desmantelado su infraestructura. Que no vuelven a las andadas porque no pueden y porque solo un grupo minoritario querría volver a empuñar las armas. Y ahí está la clave: siguen teniendo las armas. Y, para matar, solo hace falta un perturbado con una pistola de las muchas que tienen.

Es cierto que, en los diecisiete meses transcurridos desde el cese definitivo de la violencia, no se ha dado ni un paso de acercamiento a algo que pudiera parecerse a un diálogo. Que Mariano Rajoy utiliza, también aquí, la política de dejar que las cosas se pudran y los problemas desaparezcan por aburrimiento. Que bastante chantaje soporta de CiU y ERC con su amenaza de referéndum, de exigencias de la señora Merkel ordenándole más y más recortes mientras ella hace ganchillo y suma votos para sus elecciones de septiembre.

Los que quedan peor parados ante esta nueva misiva etarra son las formaciones Bildu y Sortu que pretendían hacer política desde el Parlamento Vasco y los escaños de la Carrera de San Jerónimo. ETA les ha debido advertir que se le estaba acabando la paciencia, ya que la portavoz en la sede de Vitoria, Laura Mintegui, endureció su discurso hace unas semanas. Dejó de sumarse a la colocación de flores a las víctimas y pasó a justificar el asesinato del político socialista Fernando Buesa como un acto político.

En el encuentro mantenido este semana entre Hollande, el presidente francés, y Rajoy, con motivo del partido de fútbol de las selecciones de España y Francia, este fue uno de los temas a tratar. Los etarras acusan a Francia y España de negarse a acudir a Oslo y de forzar la expulsión de Josu Ternera y sus colegas que llevaban meses esperando para «dialogar».

Ahora pretenden que Francia haga de mediador y presione a Madrid para retomar el contacto en el país vecino. Rajoy tiene a todo el ala derecha y ultra derecha de su partido esperando un movimiento en falso para saltar, y las asociaciones de víctimas ya han lanzado una advertencia. Lo dicho, en el peor momento de la crisis y con Bárcenas pisándole los talones, solo faltaban los etarras para completar el desastre.

CONTRIBUYE CON PERIODISTA DIGITAL

QUEREMOS SEGUIR SIENDO UN MEDIO DE COMUNICACIÓN LIBRE

Buscamos personas comprometidas que nos apoyen

COLABORA

Lo más leído