El Abanico – La extrema pobreza se instala en nuestro país.


MADRID, 28 (OTR/PRESS)

Debido a la ineptitud de los gurús de la economía mundial, de los banqueros, de los políticos que han seguido y siguen sus directrices pese al fracaso rotundo de la mayoría de las medidas que se han adoptado en la Europa Comunitaria y que nos han llevado al abismo, nuestro país es hoy más inhóspito, más cruel, más pobre que hace unos años. Solo en España tres millones de personas ¡tres millones! se encuentran ya en la pobreza extrema, según el último informe de Cáritas. Una situación que atenaza e invalida a quién la padece, pero que no tengo la sensación que conmueva a ninguno de quienes tienen la obligación de velar por la salud social de sus ciudadanos. No hay más que ver las intervenciones de Cristóbal Montoro en el Parlamento o en la televisión, para darse cuenta de lo mucho que disfruta en su papel de inquisidor, en su papel de hombre dispuesto a dejar en el camino a quién sea, con tal de que le cuadren las cuentas.

No es el único, basta con echar un vistazo a la clase gobernante para ver lo orgullosos que se sienten por haber adoptado medidas que van a tener una incidencia demoledora en la vida de quienes están en el paro, de los que no pueden pagar sus hipotecas o sus alquileres, o de esas familias que hacen malabarismos para seguir llevando a sus hijos al colegio, o de los jubilados que se han visto obligados a no tomar medicinas que les son vitales si quieren tener un mínimo de calidad de vida.

Y qué decir de esos pobres emigrantes a quiénes hemos exprimido en época de vacas gordas y a los que, en parte, ahora no quieren atender en los hospitales, ni en los consultorios porque la ministra Mato les ha quitado la tarjeta de la Seguridad Social, o de esos empresarios que se han visto obligados a cerrar sus negocios, ahogados por los impuestos y el bajo consumo, o la situación de tantos parados mayores de 40 años a quienes han condenado a quedarse en casa sólo por haber cometido el pecado de no morirse a esa edad. También el mundo de la cultura está sufriendo las consecuencias de la subida del IVA. Un impuesto tan disparatado que esta obligando a cerrar teatros, salas de conferencias, librerías, productoras, y mientras tanto el ministro Wert riendo a mandíbula batiente.

Invito a los lectores a que cojan los datos de Cáritas y los enfrenten a los de la CNMV sobre los sueldos de los quince ejecutivos mejor pagados del Ibex 35, que ganaron en el 2012 la astronómica cifra de 127 millones de euros. Unas cifras que producen vértigo y que constatan que los ricos con la crisis son cada vez más ricos y la clase media cada vez más pobre.

Ya sé que habrá quién diga que esto es pura demagogia, les aseguro que no, que nadie que tenga un mínimo de sensibilidad puede cerrar los ojos a lo que está pasando en nuestro país. Que mientras unos tienen que salir a la calle a mendigar, sí, si a mendigar un trozo de pan, ahí tenemos a Bárcenas, a los de los eres de Andalucía, a Urdangarin, a Diego Torres, a los de la Gürtel, forrados, saliendo y entrando de los juzgados, bien trajeados, con la sonrisa siempre a punto, y sin que se les caiga la cara de vergüenza. A ellos y a los que consintieron con su desidia o complicidad que estas personas saquearan las arcas públicas.

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