Cayetano González – Cita Secreta.


MADRID, 28 (OTR/PRESS)

Hemos sabido, después de celebrado el encuentro, que el Presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, y el de la Generalitat de Cataluña, Artur Más, se reunieron a comienzos de la presente semana en el Palacio de la Moncloa para hablar, se supone, que de sus cosas, que por otra parte son las nuestras, porque no está de mas recordar que a ambos políticos les pagamos los ciudadanos con nuestros impuestos y por tanto tenemos derecho a saber lo que hacen y de lo que hablan.

Para los que habiendo tenido la paciencia de haber leído el primer párrafo de esta columna tuvieran alguna duda sobre cual es mi opinión de que se haya ocultado a la opinión pública la celebración de este encuentro, lo aclararé un poco más: me parece mal, muy mal. Dice mucho de la poca calidad de nuestras prácticas democráticas y de la tendencia de la mayor parte de los políticos a huir de los focos y de tener que dar explicaciones públicas de sus actuaciones.

Al parecer fue Artur Mas el que solicitó a la Moncloa esta peculiar reserva, discreción o secretismo a la hora de celebrar la reunión con Rajoy. Me da igual o, mejor dicho, si eso fue así, hizo muy mal el Presidente del Gobierno en aceptar esas condiciones. Porque convendrá recordar que el Presidente de la Generalitat de Cataluña ha sido la persona que ha lanzado un órdago en toda regla al Estado con su propósito de llevar a cabo un referéndum en su Comunidad Autónoma para preguntar a sus habitantes si quieren seguir formando parte o no de España. Y es en esta tesitura en la que el Presidente del Gobierno acepta celebrar una reunión sin luz ni taquígrafos. ¿Es creíble imaginar a la señora Merkel en Alemania o a Barack Obama en Estados Unidos haciendo algo semejante con una autoridad regional que ha planteado un proceso secesionista en su País recibiéndole a hurtadillas en la sede de la Cancillería en Berlín o en la Casa Blanca en Washington? Lo más probable es que ni le recibieran.

Además, ese ejercicio de ocultismo es absolutamente inútil, porque como todo el mundo sabe, España es un País muy poco dado a la discreción, a guardar los secretos. Es decir, que todo se acaba sabiendo. Esto ha pasado también en este caso, con el agravante de que las explicaciones dadas por portavoces autorizados de las dos partes no han hecho mas que corroborar los desencuentros y algún pequeño acercamiento que se pudo producir en la reunión en la Moncloa. Entonces, ¿por qué Rajoy y Mas quisieron celebrar en secreto ese encuentro? La explicación es muy sencilla: porque a la actual «casta» política le molesta mucho tener que estar dando continuas explicaciones sobre lo que hacen o dejan de hacer. Ni mas, ni menos. Lo dicho: mala, muy mala calidad de nuestra democracia.

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