Victoria Lafora. Pobre Montoro.


MADRID, 13 (OTR/PRESS)

No, no se alarmen. Los miembros de la PAH no han ido, todavía, a protestar ante su domicilio. La conmiseración viene por la renuncia a todos sus principios económicos, ideológicos y personales a los que se está viendo obligado por una crisis económica que, en tiempos de Zapatero, creyó fácil de resolver.

Montoro, el paladín de la bajada de impuestos, se ha visto obligado en el año y medio que lleva en el Gobierno, no solo a tragarse todas sus promesas electorales, sino a actuar en contra de sus convicciones económicas. La subida del IVA fue, sin duda, el punto álgido de su cadena de contradicciones.

Le salva su forzada contundencia. Ese toniquete entre impertinente y aleccionador con el que hace tragar a la oposición lo que no son mas que ruedas de molino. Hay que reconocerle su empeño, con poco éxito es cierto, en convertir las derrotas en virtudes. Ahora ha comparecido para volver a jugar el papel de «resistente heroico» ante las nuevas exigencias de Bruselas instando a continuar en la política de recortes y subidas de impuestos.

Dice Montoro que «no pasaran», que de ninguna manera se va a volver a subir el IVA. Así que agarren fuerte las carteras porque lo más probable es que estas contundentes afirmaciones no sean mas que un globo sonda de un próximo palo.

La severa caída del consumo, provocada por el incremento de precios que supuso la última subida del IVA es, en parte, responsable de las malas perspectivas de crecimiento económico. Enfrentado a los negros pronósticos de los organismos internacionales, incluida la Comisión Europea, Rajoy, Guindos y Montoro insisten en que el año próximo veremos los «brotes verdes», e incluso la creación de empleo. Lejos de desanimarse por los continuos varapalos de la UE, los tres responsables a la limón de la economía española, juegan ahora a resistir ante las exigencias y a reclamar mayor participación del Banco Central Europeo en la salida de la crisis. Hasta ahora ha sido como clamar en el desierto, pero ellos no pierden la fe.

De momento se va a crear una comisión de expertos para estudiar un nuevo mordisco a las pensiones. Roto el Pacto de Toledo con la ultima reforma de Zapatero, a la que con tanto ahínco se opusieron al grito de que las pensiones eran intocables, su mayoría absoluta actual puede acabar cargándose uno de los últimos bastiones del estado del bienestar.

El decreto ley de las preferentes ha sido calificado de «robo consentido» y con razón. Los que fueron engañados para invertir en este instrumento financiero no recuperaran mas que una mínima cantidad de sus ahorros.

La pacata reforma de la Ley Hipotecaria, que no incluye la dación en pago para no enfadar a la banca (aunque las entidades están negociando con sus deudores esta posibilidad de forma individual), no avanza porque no quieren cargar con el precio de sacarla solo con los votos de sus diputados.

Las protestas domiciliarias les tienen muy asustados y ven, sobre todo, que están perdiendo la batalla de la opinión pública frente a los movimientos ciudadanos.

Si vuelven a subir el IVA a Montoro ya no le va a bastar con su habitual tono retador.

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