Fermín Bocos – Un país admirable.


MADRID, 17 (OTR/PRESS)

Estados Unidos es un país especial. Un mundo aparte. En muchos aspectos, admirable. Sus gentes tienen lo que podríamos llamar sentido de país, patriotismo por encima de ideologías. Ese sentimiento de pertenencia se manifiesta en las ocasiones en las que la tragedia les golpea. Lo vimos cuando los ataques terroristas contra las Torres Gemelas y el Pentágono y lo hemos vuelto a ver estos días tras el criminal atentado de Boston. Ninguna voz se ha levantado para cuestionar la actuación de los policías que pese a estar presentes a lo largo del recorrido en el que se desarrollaba el maratón no advirtieron la presencia de las bombas, al parecer ocultas en los cubos de la basura.

Lo que hemos visto ha sido a unos ciudadanos volcados con los heridos, acercándose a los hospitales para dar sangre, colaborando con los policías y facilitando información y pistas acerca de lo ocurrido. «Ahora no somos ni demócratas ni republicanos, somos americanos, estadounidenses unidos contra el terror», dijo en su mensaje el presidente Barack Obama. Un mensaje en el que no especuló ni creó expectativas alejadas de la realidad. Reconoció que todavía no se sabía nada acerca de la identidad del criminal o criminales que habían colocado los artefactos explosivos. Ni se anticipó al resultado de las investigaciones, ni trató de distraer la atención de la opinión pública señalando hipotéticos culpables sobre los que inmediatamente se habría volcado la ira ciudadana desviando así la atención acerca de posibles negligencias de los servicios policiales. Todo lo contrario: sencillez extrema a la hora de poner voz y sentimiento al dolor. Nada de manipulaciones políticas.

Frente a semejante forma de actuar se levanta en nuestra memoria el recuerdo de lo que pasó en España tras los atentados del 11-M en Madrid cuando la política se apoderó del escenario y los políticos fueron incapaces de separar las afinidades partidistas del relato de los hechos.

Admirable, ya digo la serenidad de Obama y, a juzgar por lo que hemos oído y visto en la televisión, encomiable, también, la actuación de los responsables policiales que no especulan sobre la identidad del autor o autores del atentado. Otro país. En este caso, un país admirable del que sería bueno tomar ejemplo a la hora de enfrentar las causas comunes sin el lamentable impulso cainita, de bandería política, que tantas veces nos pierde a los españoles.

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