Victoria Lafora – Negar, negar y negar.


MADRID, 17 (OTR/PRESS)

Mientras la calle se rompe en cientos de protestas, señalamientos y manifestaciones la clase política en general y el Partido Popular en el gobierno, en particular, lo niegan todo.

Por negar, niegan verosimilitud al último informe del FMI que vaticina un futuro sombrío a la economía española. El PP, que cifra su esperanza de recuperar votos a que el tiempo haga olvidar los gravísimos casos de corrupción en que están inmersos y a que arrastrados por Europa salgamos de la crisis, lo va a tener difícil si el paro crece en 2013 al 27 por ciento y apenas cae en 2014.

Va ser difícil que vuelvan a ganar si en el 2014 van a ser necesarios más ajustes y en el 2015 la deuda publica llegará al 100 por ciento del PIB. Puede que además, para entonces, todavía colee el caso Bárcenas pese a las presiones que desde el partido y la Fiscalía del Estado están haciendo para que se acabe cuanto antes la instrucción.

Son dos bombas de relojería que el argumentario del partido, que sigue fielmente el Gobierno, se empeña en desactivar con el silencio. Mala estrategia, sin duda. Son las terribles secuelas de la crisis las que están echando a la calle a gente de tercera edad que han visto desaparecer los ahorros de toda su vida. Ciudadanos que llevan escuchando desde los tiempos de Zapatero cánticos de esperanza convertidos en cánticos de sirena. Que, desde hace cinco años, oyen el mantra de que el próximo trimestre «se empezará a crear empleo».

Pero la verdad es tesonera y aflora una y otra vez. Bárcenas no existe o ha perdido su nombre, pero cada día los medios de comunicación cuentan un nuevo episodio de cómo el tesorero del PP organizó una contabilidad tramposa y corrupta para enriquecimiento de las arcas del partido y de el mismo.

Lo niegan como un apestado pero él sigue moviéndose por los bufetes de Madrid y construyendo un estrategia de defensa en la que se prepara para no caer el solo. Dicen que ha vuelto a recuperar la relación con Correa, ese prohombre invitado a la boda de la hija de Aznar en los fastos del Escorial y que resultó ser un truhán.

Igual que Diego Torres el socio de Urdangarin ha logrado que la infanta Cristina resulte imputada en el caso Nóos, negándose a ser el chivo expiatorio en el proceso judicial contra ambos, Bárcenas no está dispuesto a ir solo a la trena. Espera que el Gobierno le saque del atolladero presionando a la Justicia (y es muy posible que lo consiga). En caso contrario contará lo que sabe y temblarán los cimientos del templo.

Pero, si con todas las pruebas que ha acumulado el juez Ruz, ocurre lo mismo que con el escándalo Naseiro la democracia en este país se habrá convertido en una farsa. Mientras, seguirán negando la evidencia confiando en que no aparezca ningún «recibí» de esos sobresueldos que, por descontado, también niegan.

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