Luis Del Val – Eufemismos.


MADRID, 18 (OTR/PRESS)

Decía Camilo José Cela que, en España, con la obsesión no llamarle retrete al retrete, habíamos empleado tal cantidad de eufemismos que habíamos caído en la cursilería. Desde denominar cuarto de baño a un lugar en el que casi nadie se va a bañar, hasta emplear el término «servicio», que podría servir para el servicio militar o para el servicio doméstico, sin dejar atrás lo de water clow, anglicismo con pretensiones líricas de balneario.

Cuando las sociedades se vuelven hipócritas caen en el eufemismo, que es siempre una manera nada sutil de reconocer un fracaso. Por un lado, la ministra de Trabajo, que a la emigración angustiosa de jóvenes en busca de curro fuera de nuestro país le ha llamado «movilidad exterior». Un hallazgo. Se me ocurren otros eufemismos como turismo profesional, geografía laboral, externalización de fuerzas productoras, fraternidad laboral europea o visita colectiva de mercados externos. Tampoco estaría mal consolidación de nóminas europeas.

Por otro, el ministro de Justicia, víctima de esta ola de eufemismo que nos invade, propone que, puesto que el término «imputado» ha sido desprovisto de la implícita presunción de inocencia, se le llame encausado. Bien. También se le podría denominar concernido, achacado, afectado, atribuido, atañido, referido o relacionado. En España dinero no hay mucho, pero el castellano es un idioma rico y próvido.

Claro que, a la vez, el ministro de lo mismo ha dicho que prepara una ley para que los concernidos, afectados, encausados o imputados posean la presunción de culpabilidad si son políticos y dejen de ejercer su cargo.

En Venezuela han dado un paso más, y ya a los políticos opositores les pegan en la cara e incitan a la fiscalía a que detenga a su líder, presuntamente culpable de ejercer la oposición. No hay tontería que se cometa en un país que no sea susceptible de mejora y superación en otro, por muchos kilómetros que le separen. Y Montoro -no podía faltar- denomina a su próxima subida de impuestos «armonización fiscal». Continuando con el eufemismo, se ruega que se diga hijo de madre de moral relajada y distraída en lugar del antiguo y popular término compuesto por las tres palabras tradicionales: hijos de puta.

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