Charo Zarzalejos – Un drama sabido, pero drama.


MADRID, 25 (OTR/PRESS)

Fernández Toxo ya dijo que sólo un milagro podría evitar que en la EPA conocida ayer no se llegaran a los seis millones de parados. El Gobierno lo sabía y muy probablemente, el PSOE, cuando menos, lo intuía, máxime cuando en este primer trimestre España ha decrecido ya un porcentaje que se sabrá en las próximas semanas en lo referido al primer trimestre. De acuerdo con la previsión de FUNCAS (Fundación de Caja de Ahorros), en estos tres primeros meses del año una caída de dos puntos interanual. Con estos datos más la previsión de caída de 1,05% en el conjunto del año, realmente hubiera sido un milagro que los datos hubieran sido distintos a los que han sido. El drama del aumento del paro era sabido, pero no por ello deja de ser un drama. Es un drama que está asolando España y derrumbando los ánimos más fuertes. Sólo el Gobierno mantiene su posición y su Presidente tiene la convicción de que es la política que está aplicando la que nos puede sacar del túnel aunque en ningún caso será a corto plazo. El Ministro Guindos ha ido más allá y augura que saldremos de la crisis antes de lo que creemos. Es cierto que algunos datos macroeconómicos son mejores que los de hace un año, pero en este punto de la situación, el único mensaje que la opinión pública está dispuesta a aceptar, a creerse es el mensaje que se traduzca en hechos, que sientan de manera directa y que no es otro que el descenso claro del paro. El Gobierno, a efectos electorales, se la está jugando desde el primer día.

Este viernes, se esperan con expectación las decisiones que adopte el Ejecutivo para hacer frente a este nuevo tramo que nos espera por delante. La presentación de las mismas merecen algo más que una rueda de prensa relatando las medidas y su complejidad. No basta, en las actuales circunstancias, una lectura en voz alta del BOE. No, hace falta discurso político aun a sabiendas que es muy difícil cuando lo que se tiene por delante y encima es, nada menos, que seis millones de parados.

Ante esta situación, tan sabida como dramática, no estaría de más que fuera el Presidente del Gobierno quien se dirigiera a los españoles. Hay datos comparativos que indican que Rajoy no comparece menos que Hollande e incluso Obama por lo tanto en esta sugerencia no hay reproche alguno pero si la convicción de que en momentos de desesperanza e incluso de emergencia la gente puesta a mirar a alguien -ya casi nadie mira a nadie- mira a quien tiene poder y capacidad de decisión y ese no es otro que Mariano Rajoy. Cuando quiere lanza magníficos discursos y ha llegado el momento de que lo haga, más allá de sus comparecencias en el Congreso o en una rueda de prensa con un mandatario extranjero.

La crisis económica conlleva una inevitable crisis social pero lo que hay que cortar en seco para intentar arreglo lo primero es atajar la crisis institucional y el descreimiento en la política. Todo a la vez no se puede caer porque el stress que un país puede soportar tiene un límite y hay quienes creen que ese límite -con todos sus riesgos- ya lo estamos rozando. Seria el colmo.

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