Isaías Lafuente – Desahuciados.


MADRID, 25 (OTR/PRESS)

La última EPA nos proporciona una nítida fotografía del principal drama de la crisis en nuestro país, que es el humano. Además del plano general que muestra más de seis millones de personas en paro, la imagen nos muestra algunos encuadres devastadores: casi dos millones de hogares con todos sus miembros desempleados, el 57% de los jóvenes sin un puesto de trabajo, el 56% de los parados de larga duración. La excepcionalidad de los datos en el marco de la Unión Europea demuestra que el nuestro, al margen de la situación económica global, es un problema endémico; mientras que la imparable tendencia, a pesar del cambio de gobierno, a pesar de la reforma laboral impuesta, deja patente la incapacidad de nuestros gobernantes para enderezar la situación.

La lógica preocupación social se transforma en indignación al escrutar la reacción del gobierno. Que en una situación crítica como ésta la ministra de Empleo no dé la cara, no comparezca para dar una explicación, evidencia que no es digna merecedora de su empleo. Y que en un país agujereado por el paro en los dos polos de la vida profesional, entre los más jóvenes y entre quienes superan los 45, se esté planteando retrasar la edad de jubilación hasta los 67, suena a pesado chiste negro.

Qué tiempos en los que con cuatro millones de parados la actual vicepresidenta del gobierno proclamaba que la prima de riesgo en España era Zapatero. Qué tiempos en los que Mariano Rajoy, cuando se alcanzaron los cinco millones, consideraba imprescindible un cambio político en España para frenar una sangría insoportable. Cómo duele recordar el plan Pons en siete días por el que se iban a crear 3,5 millones de puestos de trabajo en esta legislatura, o aquella foto de Rajoy delante de la cola de una oficina de empleo anunciando que cuando él gobernase iba a bajar el paro en España.

Pero lo peor no son las palabras del pasado. Lo peor es la incapacidad actual de quienes entonces hablaban, lo peor es el silencio presente de la ministra o la verborrea de Carlos Floriano, número 3 del PP, diciendo que no nos ciegue el mal dato y nos impida ver los buenos resultados de la política económica del gobierno. Al menos no nos ofendan, por favor.

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