Francisco Muro de Iscar – La crisis que ahoga a las ONGs.


MADRID, 30 (OTR/PRESS)

Esta crisis se está llevando por delante a millones de personas, sin empleo, sin vivienda, sin subsidio, muchos de ellos también sin patria, o sin poder volver a ella, sin familia o sin futuro. Sobreviven gracias a la ayuda de muchas ONGs que son el último recurso de los más vulnerables. Cáritas, Cruz Roja, Unicef, Aldeas Infantiles, Save the children, Mensajeros. Pongan los nombres que quieran porque de tras de cada una hay solidaridad, comida, casa, dinero para pagar una hipoteca, ropa para los más pequeños y casi siempre, además, miles de voluntarios que acompañan, que escuchan, que abrazan, que tienen tiempo para los que nadie quiere ver ni oír. Sin ese enorme colchón de solidaridad el estallido social sería imparable y el Estado tendría que reconocer su imposibilidad para atender las necesidades básicas de millones de personas, las más vulnerables.

Pero las ONGs también son otra víctima de la crisis. Un reciente informe del Instituto de Innovación Social de Esade, La Caixa y PriceWaterhose prevé que la financiación de las ONGs caerá entre un 20 y un 33 por ciento hasta 2016, lo que coincidirá, además, con un aumento de la población a atender, la que sufrirá aún más los recortes sociales en el acceso a la sanidad, la educación o la justicia.

Los ingresos de las ONGs vienen cayendo desde hace años casi sin excepciones. La mayoría tiene una dependencia de la financiación pública tan alta que lastra su futuro. Los recortes del dinero público les harán quebrar. Además, hay muchos socios que están dándose de baja porque no pueden pagar las cuotas y algunos incluso piden, con lágrimas en los ojos, si les pueden devolver las últimas cuotas pagadas. El perfil medio de los socios no es alguien a quien le sobra el dinero. Son personas que saben lo que es no tenerlo. Gente de clase media y media baja que valora el esfuerzo de unos pocos a favor de los desfavorecidos. Pero la crisis afecta cada día más a esa clase media o media baja. No puede haber para que coman otros porque no hay para comer en casa.

Sólo sobrevivirán con cierta solvencia las ONGs que se nutran de financiación privada y no del Estado, que además es mal pagador y tardío. Y, en la medida de lo posible, necesitan alguna reserva porque hay que garantizar sí o sí, la supervivencia de los programas de atención, la supervivencia de las personas que los reciben. Por eso hay que llamar a la solidaridad de todos los que aún pueden. En tiempos de crisis, más que nunca. Hay que colaborar con las ONGs, especialmente las que atienden a niños, a mayores, a desempleados, a marginados, a dependientes, a vulnerables. Marquen la X en la casilla de la Declaración de la Renta. En la de la Iglesia y en la de las ONGs. No hay dinero mejor empleado.

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