Al margen – Escrache al sistema.


MADRID, 13 (OTR/PRESS)

Se quejan el Gobierno y sus partidarios, y aprovechan la queja para denunciar una supuesta conspiración, de que sólo se escrachea a los políticos del PP. Semejante argumento, que por su carácter absurdo bien podría ser fruto del numen creador de María Dolores de Cospedal, no es que no se sostenga ni con muletas, sino que parece urdido con el exclusivo fin de insultar a la inteligencia: gobierna el PP. ¿Para qué querría la gente escrachearme a mí, o a usted, amigo lector, a la puerta de nuestras casas? Prácticamente todo el poder, el político y el económico, está en manos del partido de Rajoy, y es contra ese poder que se ejerce contra el bienestar, la seguridad jurídica y los derechos de las personas, contra el que éstas manifiestan como pueden su repulsa. Pero hay más: a Zapatero ya le escrachearon lo suyo hace dos años, precipitando y ahondando su caída, cuando nació el movimiento 15-M.

Ahora, en éste su segundo aniversario, el 15-M, más organizado y resuelto, más político también, planteó el domingo un escrache al Sistema, y es completamente natural que el tal se destine al partido que no sólo lo dirige, sino que dirigiéndolo como lo hace, lo convierte el inhabitable para la mayoría, incluyendo en ésta a muchos de sus ex-socios, sus votantes del 2011. Y es que, según se va viendo, el Sistema, siendo el mismo en sus taras y en sus perversiones ya lo gobierne el PSOE o el PP, muestra su faz más fosca y espantable, más antipática, cuando lo gobierna éste último, cual está ocurriendo en éstos momentos en que un país afligido por la bancarrota en todos los aspectos necesitaría todo lo contrario, algo amable, elástico, empático, bondadoso, recto y moral que le hiciera menos empinado su calvario.

Esa suerte de sadismo que parece impregnar, o inspirar, tantas decisiones gubernamentales, no ayuda, ni mucho menos, a apuntalar ese Sistema que se derrumba de puro malo y feo que es. O quizá no sea exactamente sadismo, sino incompetencia y sectarismo machihembrados en una acción política que, en puridad, sólo puede causar daño a España y, principalmente, a los españoles. Por eso, y por tantas otras cosas, el escrache al Sistema es hoy el escrache al PP.

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