Fermín Bocos – El 15M sigue vivo.


MADRID, 15 (OTR/PRESS)

Dos años después de la mediática acampada del 15M en la Puerta del Sol de Madrid, lo que nació como protesta se ha transformado en movimiento. Es un río al que se le han ido sumando afluentes de diverso caudal. En todas las «mareas» que en los últimos meses han salido a las calles a protestar por los recortes impuestos por el Gobierno, bajaban aguas del 15M. En la «marea verde» de los docentes y estudiantes; en la «marea blanca» de los médicos y demás trabajadores sanitarios; en las plataformas anti deshaucios, en las caceroladas de los estafados por los bancos con las preferentes… todas estas movidas, desplazan aguas del 15M. Pancartas y lemas, formas de conectar con los medios, etc. El 15M al que algunos juzgaron de capa caída, está vivo y revive en los diferentes movimientos sociales que salen a calle a protestar, a denunciar.

Tengo para mi que estamos ante un tiempo nuevo de formas políticas imprecisas, en el que los interlocutores sociales tradicionales -partidos y sindicatos- han perdido crédito ante amplios sectores de la sociedad y, ese hueco, sentido por muchos pocos menos que como vacío en el caso de los dos partidos mayoritarios, está siendo ocupado por fuerzas surgidas de la propia sociedad. Movimientos poco estructurados pero muy activos y con un gran potencial agitador, porque han surgido al calor de una crisis económica prolongada que se está saldando con la cifra de paro más alta de toda la Historia de España. Canalizan la indignación y la rabia de colectivos particularmente dañados por la crisis (deshauciados, parados, estafados con las preferentes), pero también están recogiendo voces procedentes de la izquierda que acusa la orfandad en la que les ha dejado un PSOE políticamente desacreditado y, por lo tanto, incapaz de plantear una oposición sólida al Gobierno y a sus medidas de ajuste generalizadas. La política, al igual que la Naturaleza, rechaza el vacío.

Los movimientos surgidos del 15M son la expresión de ese principio. En pleno siglo XXI y en pleno auge de redes sociales y medios digitales, pensar que sólo los partidos políticos y los sindicatos pueden dar expresión a las inquietudes políticas de un sociedad moderna y dinámica como lo es la española, sería un error. Un error fruto de una mentalidad anclada en el pasado, en el siglo XX. También creo que se equivocan quienes establecen una relación cerrada entre la crisis económica y la eclosión de este tipo de movimientos. La crisis es el caldo de cultivo y el incremento del paro y los recortes sociales, la espoleta, pero, sinceramente, creo que no tanto el 15M, como lo que ha contribuído a despertar, no tiene fecha de caducidad. Cada día hay más gente -de izquierdas y de derechas- que cree que el sistema está gripado y necesita algo más que pasar cada cuatro años por la ITV.

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