Escaño cero – Uno por uno


MADRID, 29 (OTR/PRESS)

Seguramente no hay dos políticos más diferentes que Mariano Rajoy y Felipe González, quizá de ahí la sorpresa que ha provocado el que haya transcendido que hace unos días se reunieron en la soledad de La Moncloa donde estuvieron hablando más de tres horas.

No hace falta ser ningún lince para imaginar algunas de las cuestiones que pudieron tratar el presidente y el ex presidente. La Unión Europea y América Latina son las dos asignaturas preferidas de González. Si alguien se conoce bien los entresijos de la arquitectura de la UE es él, lo mismo que se conoce al dedillo como funciona la política subterránea que se hace en Europa.

Sí, González puede ayudar a Rajoy, o mejor dicho, el ex presidente de Gobierno puede poner su experiencia, conocimientos y relaciones al servicio de los intereses de España. Si me apuran diré que esa es su obligación, lo mismo que lo es de todos los ex presidentes de España. Y es que hay asuntos que no son de un partido ni de otro, sino que tienen que ver con políticas de Estado porque afectan a todos los ciudadanos.

A Felipe González, lo viene diciendo en sus intervenciones públicas y en sus artículos, le preocupa la crisis de la UE, le preocupa el desafecto creciente de los ciudadanos hacia Europa, le preocupa algunas de las políticas decididas por Bruselas y que están provocando una auténtica rebelión en las opiniones públicas de buena parte de los países de la Unión.

El ex presidente es un europeista de vocación, y su receta para salir de la crisis es más Europa. No sé si Rajoy recibió a González para fastidiar a José Mª Aznar como dicen algunos, pero sea cual sea su motivación seguramente no le habrá venido nada mal escuchar las opiniones del ex presidente y saber que en lo que a la defensa de España se refiere siempre podrá contar él.

A González a éstas alturas de la vida no le hace falta colgarse ninguna medalla ni tampoco busca la notoriedad, al fin y al cabo ya lo ha sido todo en política, por eso está en la mejor disposición para, discretamente, echar una mano a quién se lo requiera, si esa mano es en defensa de los intereses de España.

No sé si Mariano Rajoy nos ha dado una de sus lecciones de galleguismo o sencillamente la cita con González la tenía programada hace tiempo y, cosas de la vida, coincido con la entrevista de Aznar en Antena 3. En todo caso, me parece a mí que entra dentro de los parámetros de la normalidad democrática que un Presidente de Gobierno hable con un ex Presidente de Gobierno. Lo contrario es lo que no es normal.

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