Al margen – Estafa preferentes: El harakiri del PP


El hecho más que previsible y probable de que el Partido Popular no vuelva a gobernar nunca más en España si persevera en su incalificable acción de despojo masivo a los ahorradores estafados de las Cajas nacionalizadas, y el también muy previsible de que los autores, co-autores, cómplices y cooperadores necesarios de la dicha macro-estafa institucional acabarán pagando tarde o temprano su felonía, no consuela hoy gran cosa a las víctimas de las Preferentes y las Subordinadas, aquellos que, por haber vivido por debajo de sus posibilidades, en nada contribuyeron a a ruina de la nación, muy al contrario que quienes les están robando.

No es cosa de insistir en le génesis del catastrófico y delicuencial aquelarre de las Cajas de Ahorros hoy nacionalizadas y agavilladas, siete de ellas, en Bankia, por ser ya sobradamente conocida, pero sí de señalar el inconcebible desparpajo con que el actual Gobierno del PP está rematando la faena. Contraviniendo sus obligaciones y su inicial compromiso con los engañados con los productos tóxicos que las Cajas les expendieron como seguros y de renta fija, el Gobierno de Rajoy no sólo no reparó el monumental ilícito al nacionalizarlas, al atraerlas a lo que debió ser el espacio garantista de un Estado decente y democrático, sino que decidió, por inspiración de ese De Guindos de inquietante trayectoria (trabajó para Lehman Brothers, desencadenante del «crack» financiero internacional), apoderarse de los ahorros de la gente y usarlos para tapar los agujeros que sus correligionarios de esas Cajas, abrumadoramente controladas por el PP, habían hecho en ellas, precipitando a España al colapso económico y a la ruina social.

De entonces a acá, ya un año, el Partido Popular, que el martes se negó en el Congreso por enésima vez a devolver el dinero sustraído a los ahorradores españoles, no ha hecho otra cosa que desarrollar y blindar su plan de despojo masivo, de tal suerte que, a base de combinaciones infames con los prestamistas internacionales y de inicuos reales decretos, ha conseguido finalmente apoderarse de la mayor parte del capital sustraído, que es el capital del pueblo, de su trabajo, de sus fatigas, de sus privaciones. Con ello, el Partido Popular, cuyos números llevó como gerente y tesorero Luis Bárcenas durante tantos años, se hace el harakiri. Y sin honor.

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