Escaño cero – Tirar la piedra, esconder la mano


MADRID, 11 (OTR/PRESS)

¿Hay que reformar nuestro sistema de pensiones?. Esa es la pregunta, con trampa, que el Gobierno planteó a un grupo de expertos esperando una respuesta afirmativa como así ha sido. La selección de los expertos condicionaba el resultado. Depende de a quién se pregunte sobre qué se pueda aventurar la respuesta. Y sin intentar cuestionar la capacidad o sapiencia de los expertos elegidos por el Gobierno, era evidente que el consejo no iba a ser otro que el de que hay que reformar el sistema de pensiones supuestamente para que éste continúe gozando de buena salud, pero en la práctica el resultado es que los pensionistas presentes y futuros cobren menos.

Por lo pronto, la polémica está servida y los sindicatos ya han dejado claro que no están por la labor de consensuar una rebaja de las pensiones. Claro que si se pregunta a los ciudadanos la respuesta sería la misma: no a la congelación o rebaja de las pensiones.

La ministra Fátima Báñez por su parte, dice que es la hora del diálogo y que hay que hablar en el seno del Pacto de Toledo, que es donde se trata sobe las pensiones. Pero mientras escuchaba y veía a la ministra en la tele hacer esta afirmación no podía dejar de observar el tono y el peso con que lo decía. Ya saben, el lenguaje corporal dice más que las palabras.

En realidad el Gobierno está haciendo un «paripé», una puesta en escena para hacer lo que le exige Bruselas que no es otra cosa que recortar nuestras pensiones amen de hacernos trabajar más años, por lo menos hasta los sesenta y siete.

Pero en vez de tomar la decisión y enfrentarse a la opinión pública lo que hace es calentar motores. Primero encarga a un comité que le diga lo que quiere que le diga. Luego deja que la opinión pública y publicada discutan del asunto, hasta que de tanto marear la perdiz el asunto termine perdiendo fuelle y los ciudadanos hayan terminado asumiendo lo que el Gobierno quiere.

O sea que estamos asistiendo a una cuidada puesta en escena cuyo final podemos prever de antemano. El Gobierno no ha hecho otra cosa que tirar la piedra y esconder la mano para dentro de poco volverla a sacar e imponernos una reforma de nuestros sistema de pensiones.

Me gustaría equivocarme. Me gustaría que cualquier reforma se hiciera con consenso, que no se diera un paso sin el acuerdo de los sindicatos, pero me temo que no va a ser así de manera que ya podemos prepararnos para la que se nos viene encima: menos pensión y más años de trabajo.

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