El abanico – La moda Ablib e Ibiza se reinventan


MADRID, 13 (OTR/PRESS)

Al tiempo que en Bruselas las autoridades españolas presentaban la Marca España, en Ibiza tenía lugar un desfile en el que participaron los mejores diseñadores de una isla que marca la diferencia, y que dejó boquiabiertos a muchos de los asistentes, especialmente a aquellos periodistas que desde hace cuarenta y un año siguen los avatares de un estilo que sobrevive a los tiempos. Una moda, la Ablib, que nació allá por los años 70, que tiene personalidad propia, que ha sabido evolucionar sin perder su identidad, con el fin de abrirse a nuevos mercados, hasta ahora solo interesados en las grandes marcas como Zara, Mango o Pronovías.

Un proyecto en el que están implicados importantes sectores de la isla, como es el de los artesanos, sin cuyo trabajo sería imposible que los trajes tuvieran ese toque tan personal, los políticos y los restauradores, muy activos en la modernización de las instalaciones hoteleras, y de ocio. Gracias a los cuales Ibiza se ha convertido en un lugar de encuentro, que me atrevería a calificar de paradisíaco, no solo para los españoles, o la gente más «in», también para un turismo que hasta este año nos volvía la espalda como es el ruso y el holandés. Y a las cifras me remito: me comentaba Vicente Serra, presidente del Consell Balear, que desde 2008 no había habido un mayo en el que la mayoría de los hoteles estuvieran a rebosar. Señal inequívoca de que las playas y ciudades españolas siguen siendo motivo de interés y fuente de ingresos. Siempre y cuando los precios se ajusten a las necesidades de la gente, y se cuiden los servicios, con el fin de que se movilicen la clase media española y europea que todavía se puede permitir el lujo de comprarse una casita a orillas del Mediterráneo o un apartamento en San Antonio o en el centro mismo de Ibiza como han hecho algunos de nuestros famosos: Pedro Trapote, Jaime Catizano, Loles León, Borja Thyssen, entre otros muchos.

Se equivocan quienes asocian la Marca España con una imagen un tanto obsoleta de lo más cañí, cuando lo que verdaderamente deberían promocionar es la alta tecnología, la cultura, la sanidad Pública, la Educación y la moda. Un sector que es uno de los grandes exportadores de nuestro país, que ha cuadruplicado su volumen de ventas en el extranjero, que da trabajo a 500.000 personas, y a los que hay que ayudar porque en España hay mucho talento desperdiciado, muchos emprendedores que no pueden llevar a cabo sus proyectos por falta de créditos, mucho pequeño y medio empresario que ven peligrar sus negocios ante la falta de estímulo y la subida de impuestos.

Si queremos que España salga del bache en el que estamos metidos habrá que inyectar dinero para que fluya el consumo, para que la gente no se quede en casa este verano, desmotivada y angustiada, sin saber que será de su vida de aquí en adelante. Y eso solo puede hacerlo el Gobierno de la nación, o de las autonomías, obligando a los bancos a facilitar el crédito. Medidas que deberían tomarse antes de que sea demasiado tarde para los jóvenes y para esa generación que ha pasado de los 50 y de la que nadie habla ni se preocupa, pero que tienen toda una vida por delante y mucha experiencia como para tirarla por la borda.

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