Cayetano González – El efecto Messi


MADRID, 13 (OTR/PRESS)

Para un forofo madridista irredento como el que suscribe no supone mucho esfuerzo reconocer que Lionel Messi es uno de los dos mejores jugadores de fútbol del mundo; el otro juega en el Real Madrid y se llama Cristiano Ronaldo. Aclaradas mis preferencias futbolísticas, la noticia de que la Fiscalía de delitos económicos de Barcelona ha presentado una querella contra el astro argentino y contra su padre por haber cometido, presuntamente, tres delitos fiscales contra la Hacienda Pública, al no tributar durante tres ejercicios fiscales, del 2007 al 2009, por los mas de 10 millones de euros ingresados por derechos de imagen, tiene una innegable trascendencia social.

La noticia, como no podía ser de otra forma, ha dado la vuelta al mundo y en estas horas ha sido portada en los principales medios de comunicación, no sólo de información deportiva, sino también en los llamados generalistas. Messi es una figura futbolística conocida en todo el planeta tierra al que esta querella le ha cogido muy lejos de España, preparando con la selección de su País la Copa Confederaciones que arranca este próximo domingo en Brasil. El futbolista ha emitido un comunicado en el que afirma que ni el ni su padre han cometido infracción alguna: «siempre hemos atendido todas nuestras obligaciones tributarias siguiendo los consejos de nuestros asesores fiscales».

Hace unos meses, el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, ya dejó entrever en unas declaraciones periodísticas que a lo mejor había sorpresas respecto a la situación fiscal de conocidos y famosos de diferentes ámbitos. Fue como una especie de aviso a navegantes no exento de un cierto componente de amenaza irresponsable, porque si alguien tiene que ser enormemente prudente y discreto con la información privilegiada que posee en razón de su cargo sobre la vida y «hacienda», nunca mejor dicho, de los ciudadanos es precisamente el titular de la cartera de Hacienda.

Si la actuación de la Fiscalía de delitos económicos contra Messi y su padre tuviera ese componente de «asustar» al resto de famosos -sean deportistas o de otros ámbitos- que no hayan hecho los deberes con Hacienda, no se si es el mejor camino, porque el impacto que noticias de este tipo generan no sólo en España sino fuera de nuestro País puede tener también un efecto boomerang. Tendrá que probarse que Messi ha cometido uno o varios delitos fiscales. Si es así, que pague por ello con las penas previstas en nuestra legislación porque al final, por muy bueno que sea con el balón, es un ciudadano igual a los demás. Pero en caso contrario, el daño causado a la imagen de España será muy grande y los inversores extranjeros podrán pensar que nuestro País no es el lugar mejor para venir e invertir sus dineros.

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