Charo Zarzalejos – Cuando los referentes caen


MADRID, 13 (OTR/PRESS)

Vivimos una especia de hecatombe. La crisis económica tiene efectos devastadores en las vidas y haciendas de miles y miles de ciudadanos. Todo ello es cuantificable en dinero e incluso en datos estadísticos. Pero aquí no acaba la desgracia. Poco a poco la sociedad, o buena parte de ella porque generalizar siempre comporta riesgos se ha llenado de ira, de enfado sin matices. La gente pide justicia y siente satisfacción cuando la justicia se ajusta a su concepción de la misma y así ha ocurrido que para muchos, muchísimos, ver a Blesa en la cárcel es en sí mismo un hecho justo. No importa la calidad y argumentos del auto del juez y ni siquiera se plantea la posibilidad de su inocencia. Está bien donde está, afirman muchos.

En medio del descrédito, en mi opinión desmedido, de la política y de los políticos, de los empresarios, de los banqueros, de todos aquellos que viven bien porque «algún chanchullo habrán hecho», resulta que la caída de referentes abarca a otros muchos campos. Para no pocos ciudadanos, el sólo pensar que Isabel Pantoja pueda acabar en la cárcel es un disgusto profundo. Sus admiradores no se lo pueden creer. No se lo quieren ni imaginar. ¿Quién nos va a cantar como ella?, se preguntan los que le han aplaudido a sus entradas y salidas de los juzgados de Marbella.

Es solo un ejemplo perfectamente extrapolable a lo ocurrido con Messi, el mejor jugador del mundo. Levanta olas de admiración, su juego emociona y hace olvidar algunos pesares. En lo suyo roza la perfección. Pero, hete aquí que la Fiscalía le acusa de hacer trampas para evadir impuestos a través de una autentica ingeniería fiscal ideada, en su momento por su padre, cuando era menor de edad y que ha seguido -según el fiscal- en activo desde que Messi cumplió los 18 años.

Como siempre he sostenido, mientras no se demuestre lo contrario Messi, o cualquier otro ciudadano, es inocente pero su presunto delito se pone en conocimiento de los ciudadanos en medio de ese ambiente de ira y enfado antes señalado y con la predisposición clara de no creer en nada ni en nadie.

Messi era -ya no tanto- un autentico referente social. Un ídolo para los aficionados al fútbol y una persona que genera respeto incluso a los millones de españoles que no nos gusta el fútbol pero que somos capaces de reconocer el esfuerzo, admirar las cosas bien hechas, la tenacidad y el triunfo. Messi era -ya no tanto- una persona sobre la que parecía imposible la más mínima sombra de sospecha. La percepción que hoy se tiene de él, es, con seguridad, distinta. Messi levanta pasiones y a sus apasionados seguidores les costará admitir semejante supuesta conducta y los que no lo somos, contemplamos con perplejidad y desazón que esta sociedad nuestra se está quedando sin referentes. Todos los referentes caen como muñecos de barro y creo no equivocarme si concluyo que la sociedad española, con independencia de su ideología, de sus aficiones o de sus creencias, se siente cada día más huérfana y este sentimiento de orfandad no se arregla saliendo de la crisis. No descarto que algún día de algún año volvamos a ser ricos, pero nada más cierto que los ricos también lloran.

Recibe nuestras noticias en tu correo

Lo más leído