Antonio Casado – Juntos pero diferentes


MADRID, 17 (OTR/PRESS)

Los dirigentes del PP, incluido el presidente del Gobierno, no se cansan de limitar su predisposición al diálogo con los socialistas con una línea roja: el riesgo de repetir las políticas fracasadas de su adversario. Por su parte, los socialistas no se cansan de decir que el hecho de sintonizar con el Gobierno frente a la mirada vigilante de UE excluye el alineamiento por afinidad. «No somos iguales», decía el líder de este partido, Alfredo Pérez Rubalcaba, el pasado fin de semana en Madrid.

Sin embargo todos celebramos el llamado Pacto por Europa, contenido en un texto de apoyo a las posiciones de España en la decisiva Cumbre Europea de los días 27 y 28 de junio. Hablamos de la proposición no de ley pre-cocinada por Rajoy y Rubalcaba, que se votará en la Cámara el próximo día 25. Contiene las líneas básicas de la posición de España, como recabar inversiones europeas en políticas de crecimiento, fomento del empleo juvenil, más fondos del Banco Europeo de Inversiones en créditos a las pequeñas y medianas empresas, un único mercado financiero y avances hacia una verdadera integración europea

¿Quién va a estar en contra de tan loables objetivos? Hay respuesta en clave doméstica. Solamente pueden estar en contra, o escenificarlo, quienes se sientan perjudicados ante esta forma de sindicación de intereses de los dos grandes partidos.

El PP y el PSOE le han visto las orejas al lobo en los sondeos que anuncian el desgaste del bipartidismo y han decidido hacernos creer que son capaces de sacrificar sus intereses de partido a favor de los nacionales. Si el mensaje cala se frenará el avance de Izquierda Unida y UPyD en las encuestas. Y parece haber calado, a juzgar por las reticencias de estos dos partidos hacia un pacto del que se sienten excluidos. No obstante, el segundo de los partidos citados va a tener muy difícil votar en contra de la proposición no de ley el próximo día 25. Lo de IU, que se ha ido al monte con su extravagante propuesta de que España se niegue a pagar su deuda pública, es distinto.

En cualquier caso, se unan o no se unan al pacto los nacionalistas vascos y catalanes, además de UPyD, Rajoy y Rubalcaba ya han cubierto su objetivo. Es táctico y de consumo interno. A saber: huir de la quema (bipartidismo en horas bajas) poniéndose la camiseta de España en un partido internacional (Consejo Europeo del 27 y 28 de junio), como dicen los dirigentes socialistas, pero marcando distancias en otros asuntos que también son de Estado y también piden a gritos el consenso de los dos grandes partidos, como la educación, las políticas de igualdad, el aborto o la reforma de las pensiones.

Si lo hicieran, como lo han hecho con los temas europeos aún con su carga teatralizadora, ambos saldrían ganando frente a una opinión pública muy crítica con la clase política.

CONTRIBUYE CON PERIODISTA DIGITAL

QUEREMOS SEGUIR SIENDO UN MEDIO DE COMUNICACIÓN LIBRE

Buscamos personas comprometidas que nos apoyen

COLABORA

Lo más leído