Fermín Bocos – El cómitre de la patronal


MADRID, 18 (OTR/PRESS)

Vivimos tiempos atroces. Tiempos en los que la crisis, el temor a perder el empleo o la misma circunstancia de precariedad e indefensión que apareja el paro ha instalado una suerte de resignación generalizada entre los más desfavorecidos de la sociedad. Desamparo que se amplia y cobra dimensión por obra, también, del descrédito que arrastran los sindicatos. El resultado de todo esto es que la patronal o algunos de sus dirigentes, están crecidos. Comparecen y hablan con un plus de dureza que raya incluso la crueldad. Todo les parece poco a la hora del negocio y todo les parece mucho cuando se trata de derechos que amparan a los trabajadores. Les parece insuficiente la reforma laboral del Gobierno Rajoy que ha laminado las indemnizaciones facilitando de paso los despidos; quieren más. Quieren reducir el tiempo de libranza del que dispone una trabajador para enterrar a sus familiares más allegados. Cuatro días les parecen muchos para organizar un entierro, llorar al muerto, despedir el duelo y organizar su recuerdo.

Así lo ha dicho José de la Cavada, responsable de relaciones laborales de la CEOE. Este ciudadano que acredita tanta dureza y que más que de la Cavada -como indica su apellido- a dónde en realidad remite es la Caverna (y no precisamente a la de Platón), no puede estar donde está si, de verdad, bajo la presidencia de Juan Rosell, la CEOE quiere proyectar una imagen actual y democrática. Máxime tras aprobar en Asamblea General -para que entre en vigor el próximo 1 de septiembre- un compendio de pautas y valores que sustituye y mejora el anterior Código de Buenas Prácticas.

La CEOE que al igual que los sindicatos se financian con cargo al dinero que pagamos los contribuyentes no puede tener entre sus directivos a un personaje tan insensible al dolor ajeno. Al escuchar sus palabras me ha venido a la memoria una cita de Adam Smith en «La riqueza de la naciones». Dice así: «Todo para nosotros y nada para los demás, parece haber sido la ruin máxima de los amos de la Humanidad en las diversas épocas de la Historia».

El presidente Rosell que tiene acreditado un talante muy distinto al del mencionado responsable de relaciones laborales de la patronal que preside, no puede avalar a un individuo como el que da pie a la noticia y a la indignación de miles de españoles. Personaje que, por cierto, nunca debería haber sido elegido para desempeñar dicha tarea visto que hace tres años fue denuncido por la Inspección de Trabajo y multado con 25.000 euros por trato «humillante, ofensivo e intimidatorio» a sus trabajadores. Con semejante perfil no puede seguir en la directiva de la CEOE .Ya debería haber dimitido. O le deberían haber destituido. El siglo XXI no es tiempo para cómitres.

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