El abanico – La Casa de Alba se reinventa


MADRID, 27 (OTR/PRESS)

La crisis, tan dramática en algunos casos, está agudizando el ingenio de algunos aristócratas, tal es el caso de los Alba, a los que la mayoría consideramos archi millonarios, que lo son en fincas, y en patrimonio artístico y cultural, pero no en dinero contante y sonante. De ahí que una vez que la duquesa repartió entre sus seis hijos los bienes que no forman parte de la Fundación Casa de Alba, estos se hayan puesto las pilas para intentar rentabilizar el inmenso patrimonio que por herencia les pertenece.

Los encargados de dar forma a lo que sin duda es una auténtica revolución, han sido Carlos, duque de Huescar, y Cayetano Martínez de Irujo. Juntos han creado, su propia marca de productos «gourmet», con la que pretenden obtener no solo beneficios económicos, sino rendir un homenaje a su padre Luis Martínez de Irujo. Un hombre culto, amante de la naturaleza, que fue quién impulsó la explotación ganadera y agrícola de los Alba, que murió demasiado joven, y sin que la vida le diera la oportunidad no solo de ver crecer a sus hijos, sino de comprobar como algunos de sus proyectos más preciados, se están haciendo realidad, gracias al empuje de dos de ellos Carlos y Cayetano. Una persona, este último, que me consta que ha sufrido en propia carne el desdén de una parte de los medios de comunicación que solo veían en él a un niño bien, y no a un joven que tuvo que cargar con el peso de un apellido, que si bien le permitía vivir en un Palacio de ensueño, le impedía acometer cualquier aventura que no fuera la de asistir a bodas y bautizos.

A Cayetano el tiempo le ha permitido demostrar que es algo más que un niño bonito. Le ha dado la oportunidad de ser uno de los mejores jinetes de nuestro país, como lo demuestra el hecho de que haya sido elegido Presidente de la Asociación de Deportistas Españoles, donde está desarrollando una labor de integración muy importante, no solo entre los deportistas de élite sino también entre los que no han alcanzado la fama, y en la que se impone una profunda remodelación y una legislación moderna, que defienda los intereses de todos ellos.

Es indiscutible que todo lo que concierne a los Alba interesa, lo demuestra el éxito de la exposición que ha tenido lugar en el Ayuntamiento de Madrid, y en la que se exhibieron los cuadros más valiosos del Palacio de Liria, que fue visitada por miles de ciudadanos de toda condición social. Exito que se repitió más tarde, cuando sacaron a subasta algunos objetos de valor, que como los cuadros expuestos, se encontraban en un palacio que está en el centro de Madrid y que se puede visitar previa petición de día y hora. Una parte del cual pretenden dedicar a actividades diversas, un reto arriesgado pero imprescindible, que ya han llevado a cabo otros aristócratas como el Marqués de Griñón, o los Medinaceli, en sus fincas, castillos o palacios, porque los tiempos demandan otra forma de vida, otra forma de gestión, otra forma de rentabilizar los grandes patrimonios.

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