Carlos Carnicero – España, una habitación sin ventilación.

Carlos Carnicero - España, una habitación sin ventilación.


MADRID, 2 (OTR/PRESS)

La lectura cotidiana, detallada y obligatoria de la prensa es un ejercicio de «dejà vu». Cada mañana me subo al tiovivo sabiendo que no me espera ninguna sorpresa; en todo caso, una pequeña ampliación sobre los casos de corrupción. Una tela de araña de la que no se encuentra el último hilo para desmadejar este embrollo asfixiante.

La última noticia ha sido la imputación de la ex ministra de Fomento de José Luis Rodríguez Zapatero en la trama de los ERE fraudulentos de Andalucía. Los dos grandes partidos tienen casos de corrupción. No importa el volumen de cada uno: eso neutraliza las denuncias que puedan formular. Ninguno ha sido capaz de extirpar este cáncer de raíz entre sus filas. Se resignan al «y tu, más».

El proceso judicial español es de los más garantistas del mundo: también de los más lentos. Hay sumarios que tienen ochocientas mil páginas, como el de la trama Gürtel. Y el cuentagotas de los detalles ante la opinión pública se parece a las telenovelas. El malo cada vez es más malo, pero el desenlace tarda en producirse. Engancha más la ficción que la realidad.

Hay un grupo de jueces españoles que están instruyendo con honradez y eficacia. No son jueces estrella al uso; sencillamente están cumpliendo con su obligación. Y esta actitud abre el único resquicio a esta España, que es una habitación sin ventilación, en donde el aire es tóxico, con la testosterona insoportable de la prepotencia con la que han actuado esta caterva de chorizos, mefítico.

¿Cuanto tardaran en sustanciarse en sentencias judiciales los casos Gürtel, Urdangarín, Bárcenas, de los ERE de Andalucía y otros como los que afectan a la decena de corruptos en Valencia o en los aledaños de CIU? ¿Podremos tener un punto final para una época de corrupción, de dinero fácil vinculado al boom inmobiliario, a las Cajas de Ahorro y a los momentos de bonanza en donde no era complicado distraer dinero público?

Como los grandes partidos no son capaces de utilizar el bisturí eléctrico entre sus cuates, la catarsis depende solo de los tribunales de Justicia. Y eso tiene sus tiempos.

La gran pregunta es si quienes controlan los partidos, los sindicatos y las instituciones, han aprendido la lección. No lo parece, porque hubiera sido más limpio, más práctico y más ejemplarizador que todo aquel que hubiera participado o consentido la corrupción se hubiera suicidado políticamente. Eso ya no ocurre. Hubo un tiempo en que los oficiales que limpiaban la caja del regimiento para jugársela, se pegaban un tiro para defender su honor. Nadie está por la labor de ese sacrificio. Hablando metafóricamente, claro.

Un país que tiene al yerno del Rey -y también en parte a su hija, la infanta Cristina- en la crónica de sucesos tiene un problema grave. Si además el ex presidente de la organización empresarial, Díaz Ferrán, es huésped de la cárcel de Soto del Real, la cosa se pone tensa. Miguel Blesa está en la calle por una mala instrucción. Luís Bárcenas tiene el mérito indiscutible de haber amasado una inmensa fortuna en su condición de gerente y tesorero del partido que Gobierna. Nadie vio nada, nadie sabe nada de veinte años de saqueo. Mariano Rajoy, pon cara de póker, pensando que el encarcelado no cantará la Traviata.

Con estos mimbres no hay quien construya un país moderno. Nadie cree en nadie y solamente el miedo a perder lo que ya no se tiene evita una explosión política y social.

El aire se hace cada vez más irrespirable en esta inmensa habitación sin ventilación en que se ha convertido España.

La paradoja es la manifestación de una enorme preocupación por lo que una panda de horteras llama «marca España». Como si el marketing pudiera remedar la inmensa falta de oxigeno de este país que se asfixia.

PD: Una de las soluciones adoptadas por este Gobierno es conceder la residencia a quien adquiera una propiedad inmobiliaria de un valor importante. Debe se que hay pocos miembros de las mafias internacionales en nuestro país. Me imagino que quieren globalizar y equilibrar con delincuentes internacionales los que hemos formado con nuestro sistema económico. A lo mejor no está mal pensado para paliar el desequilibrio que padecemos con tanto golfo nacional. Esperemos el resultado.

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