El abanico – Roberto, el hombre que susurraba a su caballo


MADRID, 04 (OTR/PRESS)

Hay historias que llegan directamente al corazón, que conmueven hasta las lágrimas, por insólitas y porque preocupados como andamos por encontrar sentido a los grandes titulares de la prensa diaria, olvidamos prestar atención a la letra pequeña, que es donde suelen aparecer las historias más conmovedoras, incluso más surrealistas, como la protagonizada por «Achtung». Un purasangre de cuatro años que pasará a la historia de la hípica no solo por haber ganado el pasado domingo el Gran Premio de Madrid -uno de los más prestigiosos del mundo-, sino por haber protagonizado una hazaña que conmocionó a los amantes de las carreras, y a todos aquellos que sin pertenecer a ninguna cuadra en especial, tienen la sensibilidad suficiente para reconocer una buena obra. De ahí mi pequeño homenaje a un caballo que ha demostrado tener más sensibilidad que algunas personas, quizá porque como bien dice un amigo, hay animales que tienen alma, sentimientos e intuición, como lo demuestra el hecho de que horas después de que falleciera Roberto López, su entrenador y el hombre que apostó fuerte por «Achtung», éste le brindara la mayor satisfacción de su vida: ganar contra todo pronóstico, una carrera que está dotada con 50.000 euros. Un premio que a simple vista no tendría por qué asombrar a nadie, si no fuera porque las posibilidades de que este purasangre se alzara con triunfo, eran nulas.

La muerte de Roberto, 42 años, por leucemia, el mismo día en que se disputaba este premio en el hipódromo de la Zarzuela de Madrid, conmocionó a los más asiduos a la hípica, de ahí la simpatía con la que recibieron la noticia de la participación de su caballo, aunque tuviera pocas posibilidades de ganar en opinión de los expertos. Pero hete ahí, que algo sorprendente debió pasar por la cabeza de «Achtung» para que cuando apenas faltaban unos metros para que el favorito llegara a la meta, el caballo de Roberto hiciera un sprint apoteósico que le condujo al triunfo final. Fue como si una fuerza extraña y misteriosa se hubiera apoderado de este purasangre, poniendo alas a sus patas. La sorpresa del público fue total, la mayoría no daba crédito a lo que acababa de ocurrir en la pista, ya que no es habitual que un caballo que va en el furgón de cola, en cuestión de segundos, se convierta en el ganador absoluto de un premio que cuenta con muchos novios, todos buenísimos, entre los cuales no se encontraba «Achtung».

Quienes dudan de que existen los milagros este es un buen ejemplo para cambiar de opinión, y pensar que si algo te propones lo consigues, como lo ha conseguido «Achtung», quién al intuir la muerte de su dueño, le quiso rendir un último homenaje. Quiero creer, aunque peque de ingenua, que Roberto habrá celebrado el triunfo de su caballo por todo lo alto, allí donde este.

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