Victoria Lafora – Cuidado con señalar.


MADRID, 27 (OTR/PRESS)

La rapidez con que los presidentes de Renfe y Adif han dado por hecho que el único culpable de la tragedia de Santiago de Compostela es el conductor del tren pone seriamente en cuestión la seguridad ferroviaria. Si un tren de alta velocidad no tiene los mecanismos de control del AVE y circula al simple albedrío de su conductor ¿que seguridad tienen los pasajeros de que no vuelva a ocurrir otra catástrofe?

Es verdad que el maquinista se lo ha puesto fácil con sus declaraciones, alardeando del exceso de velocidad pero, como en todos los accidentes, siempre se da una concatenación de causas que acarrean la catástrofe.

De momento, y han pasado ya muchas horas, ningún responsable del ministerio de Fomento ni de las dos compañías ferroviarias han salido, de manera oficial, a explicar que pudo fallar , además del conductor, para que se produjera la mayor tragedia en una vía española. Los ciudadanos que este verano van a utilizar los ferrocarriles españoles y las familias de las víctimas necesitan, de forma urgente, que alguien les expliquen como funciona la seguridad en la alta velocidad.

Es cierto que se debe esperar a los resultados de la investigación, pero por la misma razón es imprudente culpar sólo al maquinista. El silencio y la atribución precipitada de culpas conduce a la sospecha de que el pago de las indemnizaciones puede estar detrás de todo. Al final, incluso en la peor tragedia, siempre se esconde la mezquindad.

Mucho más eficaz que todas las condolencias, fotos de autoridades con rostros compungidos junto a los vagones destrozados, son las explicaciones veraces y rápidas. En el resto de las ahora envidiadas democracias europeas, con sus dirigentes compareciendo ante cualquier problema para dar cuentas de su gestión, estos silencios no son de recibo y deterioran aún más la imagen de la maltrecha democracia española.

Resulta escandaloso que esa ciudadanía a la que se ignora y falta al respeto es la que demuestra, una y otra vez, que ante las grandes tragedias, como el 11M o esta misma semana, sabe estar a la altura. Su sentido de la generosidad, el sacrificio y la solidaridad está muy por encima de la talla de sus dirigentes.

La comparación entre un comportamiento y otro deja en muy mal lugar al Gobierno y a los dirigentes de las grades empresas colocados por su relación con el PP.

Todavía no se han abierto las cajas negras del tren y la ministra de Fomento ha citado a los informadores para cuando se sepan datos solventes de la investigación. Puede transcurrir un año sin que se sepa nada de porque perdieron la vida setenta y ocho personas en la curva de A Grandeira.

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