Cayetano González – «Me equivoqué»


MADRID, 1 (OTR/PRESS)

En esas dos palabras se puede resumir lo más sustancial de lo dicho por el Presidente del Gobierno y del PP, Mariano Rajoy, en su comparecencia parlamentaria para, como el mismo anunció, dar su versión sobre el denominado caso Bárcenas. «Me equivoqué. Señorías, lo lamento, pero así fue. Me equivoqué al mantener la confianza en alguien que ahora sabemos que no la merecía» afirmó textualmente el líder del ejecutivo en la que sin duda ha sido su intervención pública mas comprometida y difícil de su ya larga trayectoria política.

Al hilo de lo manifestado por el propio Rajoy, este tiene dos grandes problemas: el primero, que un error político de tal magnitud es cometido -aunque sea por su falta de responsabilidad «in vigilando» a alguien tan importante en la maquinaria de un partido como su tesorero- por la persona que en el momento actual preside el Gobierno de España y desde octubre de 2004 el partido que apoya a ese gobierno, alguna responsabilidad debe de asumir si quiere resultar creíble su reconocimiento de aquel. Las responsabilidades a que haya lugar de tipo penal en el caso Bárcenas las determinarán los tribunales; las de carácter político, o las asume por iniciativa propia el propio afectado o, en una democracia, se las harán asumir la ciudadanía en las urnas. De momento, Rajoy ha dejado claro que no dimitirá ni convocará elecciones.

El segundo gran problema que tiene el PP y su Presidente es que la opinión pública, hoy por hoy, cree más lo que dice Bárcenas sobre la financiación ilegal del PP en los últimos veinte años, que lo dicho por Rajoy ante el Congreso, que ha vuelto a negar que su partido se financiara de forma irregular. Ese problema de credibilidad -alimentado sin duda por la torpe y tardía reacción del PP y de sus dirigentes ante las acusaciones del ex -tesorero- supone un gran lastre para el quehacer diario de quien preside el Gobierno de España en un momento tan delicado.

La comparecencia de Rajoy sin duda habrá servido para insuflar ánimos a sus decaídas huestes, pero esto es pan para hoy y hambre para mañana. Si el PP y Rajoy piensan que con esta comparecencia, lo peor del caso Bárcenas ya ha pasado, se volverán a equivocar. Mas allá de la munición que el ex -tesorero pueda tener guardada y que vaya sacando en la medida que le venga bien para su estrategia de defensa, la fortaleza de un partido que hace veinte meses ganó unas elecciones generales por una clara mayoría absoluta y que gobierna en once de las diecisiete Comunidades Autónomas y en los principales Ayuntamientos de España, se encuentra muy tocada y sólo puede encontrar consuelo en que su principal adversario político tampoco está para tirar cohetes.

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