Cayetano González – Agosto con noticias


MADRID, 5 (OTR/PRESS)

Hace ya algún tiempo que ese cliché de que en agosto no hay noticias, que el País se paraliza porque la clase política está de vacaciones, media España se va a la playa y la otra media hace lo que puede, no se corresponde exactamente con la realidad. Bueno, si es cierto que la mayoría de los políticos ya están de vacaciones lo cual incluso es bueno para el resto de ciudadanos; no sé cuántos españoles pueden disfrutar de unas seguras merecidas vacaciones y lo que sí es seguro es que en agosto habrá noticias.

Para empezar el mes no está nada mal el recurrente «culebrón» de Gibraltar. Esto es algo que se remonta a los tiempos de Fernando María Castiella, aquel ministro de Exteriores con Franco, y que los sucesivos gobiernos de la democracia han heredado y, a la vista está, no han resuelto. Este fin de semana, el titular de la diplomacia española, García Margallo ha dicho que «el tiempo del recreo se ha acabado» y ha criticado duramente, con razón, la política del Gobierno de Zapatero con su ministro Miguel Angel Moratinos respecto al Peñón y que llevó a la creación de aquel Foro en Córdoba en el 2006 en el que España se sentó de igual a igual con representantes del gobierno del Reino Unido y de Gibraltar.

Como es previsible que este asunto no dé mucho más de sí, siempre habrá que estar atentos al caso Bárcenas. A pesar del «subidón» de moral que produjo en sus filas la intervención de Rajoy del pasado jueves en el Congreso de los Diputados, estoy seguro de que los populares no son tan ingenuos para pensar que esto se ha acabado.

De entrada, la próxima semana la actual secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, y dos predecesores en ese mismo puesto, Francisco Alvarez Cascos y Javier Arenas, tendrán que declarar como testigos -y por tanto, con la obligación de decir la verdad- ante el juez Ruz y contar lo que sepan sobre la supuesta financiación ilegal del PP y sobre el cobro de sobresueldos por parte de algunos dirigentes del partido. Y, por supuesto, siempre estará ahí la espada de Damocles, es decir Bárcenas, con nuevas revelaciones, quizás en formato audio, para intentar morir matando y llevarse por delante al mismísimo Rajoy.

Es decir, en agosto no nos vamos a aburrir. Otra cosa es que la gente esté muy cansada, y con motivos para ello, de tanto espectáculo lamentable protagonizado por unos dirigentes políticos que no dan ninguna muestra de querer cambiar las cosas. La corrupción -lo he escrito en otras ocasiones- es el gran cáncer de nuestra democracia y el daño que está haciendo a esta es sencillamente letal. Cuanto más tiempo se tarde en extirparlo, mucho peor. El problema es si la actual clase política está dispuesta a meter el bisturí.

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