Escaño Cero – Gibraltar


MADRID, 7 (OTR/PRESS)

Gibraltar siempre está a mano. Ya saben, crea un problema exterior para tapar los interiores. De manera que algunos podrían pensar que esta escalada de tensión entre España y el Reino Unido le viene de maravilla al Gobierno Rajoy. Pero sean cuales sean las verdaderas motivaciones para que Mariano Rajoy y el ministro Margallo hayan decidido plantar cara al problema de Gibraltar, lo cierto es que tienen razón.

A saber, las autoridades de Gibraltar y del Reino Unido nos vienen tomando por el pito del sereno. Hacen y deshacen a su antojo convencidos de que los gobiernos españoles no tienen reaños para decir basta más allá de alguna etérea protesta diplomática. De manera que hace bien el ministro Margallo de intentar poner coto a que las autoridades de Gibraltar se comporten como el primo de Zumosol.

En realidad en lo que el ministro Margallo se ha empeñado es en que se cumpla la ley y sobre todo en que no nos sigan tomando el pelo a los españoles.

Por ejemplo, las autoridades de Gibraltar hacen la vida imposible a nuestros pescadores y no solo eso, están destruyendo los fondos marinos cercanos al Peñón donde se dedican a arrojar bloques de cemento con pinchos que acaban con los bancos de peces. Digo yo que es más que lógico que nuestro ministerio de Exteriores proteste y se ponga firme ante sucesos como este. Como debería de parecernos elemental que se quiera acabar con el contrabando o el blanqueo de dinero. ¡Qué menos¡.Pero ojo, en este apartado se debería de incluir la persecución a esas empresas o ciudadanos españoles que tienen su dinero a buen recaudo en Gibraltar y no siempre de manera lícita. Amen claro esta, de esos gibraltareños que viven en España pero no cumplen con el fisco.

Otro asunto es el de los controles en la Verja. Gibraltar no forma parte del espacio Shengen, de manera que es frontera, lo que pasa es que hasta ahora más que frontera era un coladero.

No me parece mal, ya digo, que se pongan en orden nuestras relaciones con Gibraltar y con los británicos. Una cosa es tener relaciones de buena vecindad y otra que nos tomen por tontos. Y creo, ¡qué le vamos a hacer¡ que el ministro Margallo tiene razón al lanzar las andanadas que ha propinado al que fuera ministro socialista Miguel Angel Moratinos que puesto a llevarse bien con gibraltareños e ingleses se mostró pródigo traspasando demasiados límites.

Ya digo que Gibraltar da para mucho, incluso para alejar la atención sobre otros problemas, pero además, en esta ocasión hay razones sobradas para decir basta a esos amigos díscolos que son gibraltareños y británicos.

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