Escaño Cero – «El reto de Rubalcaba»


MADRID(OTR/PRESS)

Pues sí ,las cosas como son, mal que les pese a sus adversarios, Alfredo Pérez Rubalcaba cogió aire en el reciente debate parlamentario en el que se enfrentó a Mariano Rajoy a cuenta del caso Bárcenas.

Rubalcaba es un buen parlamentario. También lo es el presidente, de manera que cuando ambos se ponen a ello, logran la atención de propios y extraños. Pero a lo que vamos, en mi opinión, el líder del PSOE ha salido reforzado de su encontronazo con Mariano Rajoy. Otra cosa es cómo administra el haber salido airoso del embite. Y es que desde que se ha hecho cargo del PSOE, Rubalcaba se viene moviendo en el filo de la navaja.

Más que adversarios externos los tiene en el seno de su propio partido porque son muchos los que no le terminan de ver con el fuste suficiente para ser el número 1 del PSOE y el candidato idóneo a la presidencia del Gobierno. Y algo de razón tienen. Rubalcaba tiene demasiado pasado político, pero, sobre todo, en este tiempo parece haber demostrado que una cosa es ser un extraordinario número dos y otra muy distinta ser el número uno. No es que le falte talento, ni inteligencia, ni capacidad o consistencia política, porque de todo esto va sobrado, pero lo que si le falta es la «autoritas» y eso es algo que se tiene o no se tiene y desde luego no se adquiere por poner el gesto serio o empezar a poner muros y distancias con todo el mundo.

En realidad, el problema del PSOE no es Rubalcaba sino que el proyecto se les ha quedado manoseado por el paso del tiempo y que puestos a renovarse en vez de hacerlo en serio optan por empatar al personal a base de ocurrencias que ponen los pelos de punta a sus votantes tradicionales.

No estoy segura de que si el PSOE cambia de líder esa percepción de futilidad vaya a desaparecer salvo que quien le sustituya tenga esa «autoritas» capaz de marcar a toda la organización.

Lo que sí parece es que Pérez Rubalcaba está dispuesto a dar el paso y a pelear por ser candidato a la presidencia del Gobierno. Cuenta con el «aparato» del partido aunque, dicho sea de paso y sin animo de molestar, hay que reconocer que el equipo de Rubalcaba es bastante flojo. No se ha rodeado de los mejores sino de los más dóciles y de los que no le pueden hacer sombra y eso se nota, sí, se nota en el día a día del PSOE y además hace más frágil el liderazgo de Rubalcaba.

Pero aunque no lo tiene fácil, tampoco lo tiene imposible, sobre todo si de las filas del PSOE no sale nadie capaz de generar ilusión y confianza. Pero ojo, no se trata solo de que buscar a alguien cuyo único capital sea la juventud porque de lo que se trata es que los ciudadanos vuelvan a creer que merece confiar en el PSOE.

Verán, yo estoy entre quienes creen que a lo mejor se termina haciendo realidad lo que difunden algunos de los fieles de Rubalcaba: que el PP lo va a tener muy pero que muy difícil en las próximas generales incluso aunque la economía arranque, y que el PSOE se puede convertir en el tuerto en el país de los ciegos. Es decir, que aunque pueda perder votos, a lo mejor tiene suficientes escaños para, junto otros grupos, conformar una mayoría para gobernar. Porque lo que parece más que probable al día de hoy es que o el PP obtiene mayoría absoluta, algo harto difícil, o le va a resultar imposible gobernar salvo que este dispuesto a pasar por caja, es decir, por dar a CiU lo que le pida incluido el derecho a la consulta que vienen reclamando.

La verdad es que ninguno de los dos escenarios, ni el del PSOE gobernando con una amalgama de partidos, ni la del PP cediendo ante CiU, son buenas soluciones, pero la realidad, insisto, es la que es al día de hoy.

Y de esta realidad es de la que Rubalcaba extrae su fuerza para continuar porque ¿alguien se le imagina viviendo al margen de la política?. Aunque su futuro también dependerá de como administre su labor de oposición respecto al Gobierno. Se puede equivocar si es demasiado blando pero también si se pasa de dosis.

En cualquier caso, es interesante observar a este veterano del poder maniobrando para que el presente sea la antesala de un futuro que le tenga como protagonista a él.

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