A vueltas con España – ¿Corrupción sin remedio?.


MADRID, 11 (OTR/PRESS)

El largo período de gobierno socialista en los años ochenta y noventa, siempre con Felipe González (PSOE) al frente, se saldó con tres grandes éxitos _la supremacía del poder civil frente a unos militares que venían de dar un golpe de Estado en 1981, el ingreso en Europa en 1986 y una política económica socialdemócrata basada en un moderno sistema fiscal_ y dos sonoros fracasos: la corrupción y los denominados Grupos Antiterroristas de Liberación (GAL). ¿Desapareció la corrupción con los siguientes presidentes, José María Aznar (PP) y José Luis Rodríguez Zapatero (PSOE)? ¿Retornó acaso con Mariano Rajoy (PP)?

Ni la corrupción ni la economía sumergida han desaparecido nunca de España. Más bien lo que ha cambiado es la percepción social y política de ambos fenómenos, de modo que en tiempos de crisis se habla más de esos asuntos y cuando llega la bonanza se mira para otro lado. La prueba más evidente es que los grandes escándalos de corrupción se han ido solapando con el paso del tiempo, han afectado a los grandes partidos -PP y PSOE en España y CiU en Cataluña- y se han desarrollado a distintos niveles territoriales. Una visita a los juzgados o la mera lectura de la prensa permite constatar que hay corrupción en los ayuntamientos, en las diputaciones, en las comunidades autónomas y en el Gobierno y otras instituciones del Estado, sin descartar ya prácticamente ninguna.

Un país con más del 20% de su economía en negro _tal vez el 25% de su PIB_ es un campo abonado para la corrupción. Arriba y abajo. Debido a la crisis y sus nefastas consecuencias, España parece ahora más consciente del problema, lo cual también tiene que ver con una mayor eficacia de su sistema judicial y policial, pero es evidente que esto no se arregla al estilo del héroe Robin Hood, sino mediante un gran pacto político que en buena lógica supondría la renovación de sus protagonistas. ¿Estamos cerca de algo así? ¿Han servido los escándalos conocidos de escarmiento general? ¿Es posible que la miseria de muchos ciudadanos empuje a la clase política a reaccionar? ¿Llegó el día de decir basta ya? Sobre el papel parece que sí, y que puede haber nuevas medidas, pero teniendo en cuenta los antecedentes de tantos y tantos años cuesta creerlo. ¿O no?

CONTRIBUYE CON PERIODISTA DIGITAL

QUEREMOS SEGUIR SIENDO UN MEDIO DE COMUNICACIÓN LIBRE

Buscamos personas comprometidas que nos apoyen

COLABORA

Recibe nuestras noticias en tu correo

Lo más leído