Andrés Aberasturi – Urge hacer limpieza en el PP


MADRID, 23 (OTR/PRESS)

Una vez aquí -me refiero a la situación a la que ha llegado el PP- sólo parece posible elegir entre tres soluciones: llamar al primo de Zumosol, llamar a Mr. Proper o llamar al ex presidente ZP para que le enseñe a Rajoy a contar nubes. La primera opción, la de una limpieza a base de mandobles metafóricos, no parece la más recomendable; la tercera -que es la que me temo que se va a adoptar- no es sino una continuación de lo que viene ocurriendo porque desde la calle se tiene la sensación de que Rajoy lleva mucho tiempo contando nubes. La segunda, la que proporcionaría un limpiado potente y en profundidad, sería sin duda la más aconsejable -en realidad es urgente y necesaria- pero también la más difícil por dos motivos: la tiene que ordenar Rajoy con todas sus consecuencias -lo cual ya es improbable- y la tendría que ejecutar o Cospedal o Arenas sabiendo que, depende de quién la haga, el otro/la otra van casi a desaparecer con toda su cohorte y hasta toda su corte. Desde fuera la cohorte y la corte de Arenas está arraigada como la hiedra y en tantos años ha tenido tiempo de colocar a mucha gente; Cospedal es casi nueva en la plaza pero ha dado ya muchos ejemplos -su enfrentamiento a Bárcenas, por ejemplo- de independencia y llegó a la secretaría general sin el lastre de unos pasados que muy posiblemente salgan pronto a la luz y no van a ser nada cómodos.

¿Pero qué hay que limpiar en el PP? Pues bastante más de lo que parece; naturalmente hay que terminar de una vez con todos los implicados en tramas de corrupción y apartar a todos los que, más que posiblemente, lo puedan estar en un futuro cada vez más cercano aunque se sienten hoy en el Consejo de Ministros. Esa es una limpieza que urge hacer y que hay que hacerla a fondo, caiga quien caiga y moleste a quien moleste.

Pero además de la corrupción empieza a despuntar en el PP un preocupante brote que se acerca demasiado a la extrema derecha: fotos brazo en alto, pintadas, mensajes y hasta declaraciones lamentables como las del alcalde de Baralla (Lugo), Manuel González Capón, que da igual que luego pida perdón, ya no vale porque, en este caso, el perdón se pide por decir en voz alta algo que realmente se piensa y, con esas ideas, no se debería poder militar en un partido político democrático. Ese alcalde, sobra en el PP de hoy.

La tercera limpieza pendiente es la del miedo. Si el PP no se mete a fondo con el gasto de las autonomías y la reforma de las administraciones, es por dos motivos: porque saben que la mayoría absoluta es irrepetible y van a tener que pactar con los nacionalistas y no quieren perder esa opción, y porque las propias autonomías del PP contestan al Gobierno y no quieren ni oír hablar de más recortes. Pues se siente, pero España y los españoles se merecen algo más que asegurarse un segundo mandato. O se entra de verdad en el problema o este invento se va al garete.

Hay que hacer limpieza general en el PP y más pronto que tarde. O la hacen desde dentro o se la van a hacer desde fuera, desde la opinión pública y desde los tribunales. El problema es, una vez más, que tiene que ser Rajoy quien de la orden a unos o a otros. Pero Rajoy, ay, tiene una extraña vocación: que le solucionen los problemas los demás o esperar a que escampe contando nubes. Y ya no hay tiempo.

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