Charo Zarzalejos – Vuelta a los despachos.


MADRID, 24 (OTR/PRESS)

Dicen los expertos del tiempo que los calores de muchas zonas de España se van a ir suavizando. Tras la canícula, los días se acortan y las temperaturas se suavizan. Para los que hemos crecido y vivido en el Norte es una estupenda noticia. Es difícil, muy difícil desprenderse del olor a humedad, de la bravura del Cantábrico, de los paseos con chubasquero contemplando la inmensa belleza que esconde el mar en un día de lluvia… En fin, que soy de las que entiendo y alabo el gusto de Rajoy y Rubalcaba cuando optan por pasar el verano en el Norte de España. A partir de mañana, lunes, ya todos o casi todos, estaremos de vuelta. Rajoy y Rubalcaba, también. Los despachos les esperan y ninguno de los dos van a tener un minuto para el aburrimiento.

Mañana, la vuelta a los despachos será un hecho y todos volveremos a las andadas que no son ni pequeñas ni fáciles porque si hace apenas tres semanas se oficializaba, a iniciativa de los socialistas, la ruptura de relaciones entre PSOE y PP, ahora la situación no ha cambiado. A esta circunstancia que tiene un enorme calado político, hay que añadir la crisis con Gibraltar que no es ninguna menudencia, el caso Bárcenas, el caso UGT-Andalucía, los ERES, la marcha de Griñán de la presidencia de la Junta de Andalucía, las exigencias de Artur Mas, la Conferencia Política del PSOE… A este apresurado listado se podrían añadir más asuntos, pero para empezar a hablar ya es bastante.

Con todos, o casi todos, en sus despachos se reanuda la actividad política y el panorama promete de todo menos aburrimiento y todos sabemos que las democracias asentadas, las sociedades cohesionadas tienen un punto de rutina de la que los españoles estamos muy lejos de disfrutar. Y no es sólo la crisis -que también- lo que nos trae de cabeza aunque sea realmente la principal preocupación de los españoles, es que nuestra vida política está -ya lo verán- especialmente alterada, máxime cuando en el horizonte no muy lejano nos esperan las urnas. No es que las elecciones europeas nos disloquen pero no dejan de tener su aquel, sobre todo en las actuales circunstancias. Y tienen su aquel, sobre todo, para los dos grandes partidos. Ninguno de los dos, ni PSOE ni PP, atraviesan sus mejores momentos. Los socialistas han encontrado -al menos eso creen_ un filón con el asunto Bárcenas, pero no hay «Bárcenas» en el mundo que oculte o aminore sus propios problemas. No basta con que el adversario se debilite para que uno crezca y es aquí en donde el PSOE tiene su auténtico problema. Las «desgracias» del PP no se convierten en alegrías socialistas. Los socialistas lo saben, se lo van a hacer mirar y más pronto que tarde, el propio Alfredo Pérez Rubalcaba tendrá que tomar decisiones. El desgaste de Rajoy y del PP ya no actúa como vaso comunicante a favor del PSOE

Los «populares», ya un poco exhaustos con el caso Bárcenas, intuyen que tienen que poner un poco de orden dentro de casa y coger aliento para el tiempo que viene. Rajoy, que no ha decidido crisis alguna, si sabe que en política nada es irrelevante pero para no defraudar, lo que tenga que hacer lo hará de tal manera que, como en las películas de misterio, parezca un accidente.

Como ocurre con todos los inicios de curso, nos toca estar muy atentos a los acontecimientos que van a ser muchos y ninguno irrelevante y todo ello con el ojo puesto en las dependencias de Zarzuela en donde lo único seguro es que el Rey, con buen criterio, no va a abdicar.

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