Fernando Jáuregui – Chacón da un portazo… para bien


MADRID, 29 (OTR/PRESS)

Carme Chacón es, siempre lo ha sido, una figura atípica. Renunciar al escaño y a la política interna para marcharse a los Estados Unidos -a formarse, dicen_ no es del todo nuevo en el Partido Socalista: lo hizo Leire Pajín, por ejemplo, y lo hizo también Viviana Aido, ambas ministras de Zapatero, como la propia Chacón, que lo fue de Vivienda y, luego, de Defensa. No recuerdo demasiados hechos relevantes, más allá de aquella revista de tropas en estado de buena esperanza, en la trayectoria ministerial de la señora Chacón, tan extremadamente discreta que, durante su paso por las poltronas, rehuía sistemáticamente cualquier encuentro con los chicos de la prensa. Pero, claro, ni la señora Pajín, ni la señora Aido, ambas de no muy grata memoria en su paso por el Ejecutivo, fueron candidatas a la secretaría general del PSOE y a la cabeza de cartel electoral frente al PP.

Las gentes cercanas a Chacón, algunas de las cuales no parecen estar asesorándola muy acertadamente, susurran que la ex ministra y ex candidata no se quita de en medio, sino que va a reflexionar, a mejorar su formación y a darse un baño académico internacional en Miami en unos momentos en los que la experiencia exterior resulta fundamental para distinguirse en una clase política española excesivamente volcada sobre el terruño. O sea, que no podemos descartar del todo que regrese a sus aspiraciones de liderar a los socialistas cuando se celebren finalmente las primarias en el principal partido de la oposición.

Unas primarias que, se especula ahora, quizá se retrasen hasta comienzos de 2015. Grave error, claro, porque los bandazos en el PSOE, la falta de liderazgos claros, los traspiés de los segundos escalones, no se podrán prolongar por mucho tiempo. Alfredo Pérez Rubalcaba sigue siendo el mejor activo del principal partido de la oposición… hasta que aparezca otro que le supere. Y eso solo puede darse a lo largo de una campaña electoral interna para ganar las elecciones primarias.

Pero la realidad es que Chacón se va, que Miami está lejos y que, en la sede del PSOE, en el seno del grupo parlamentario socialista y en las distintas federaciones, comenzando por la más poderosa, la andaluza, está habiendo mucho movimiento. Ignoro si Rubalcaba piensa o no presentarse a la reelección y confrontarse con Rajoy en noviembre de 2015, pero tiendo a pensar que lo más probable es que ni él, ni el propio Rajoy, estén en esa confrontación, porque se habrán ambos abrasado en un servicio de rehabilitación de las estructuras nacionales.

Ojalá sea así -yo también me atrevo, en un plano mucho más modesto que Luther King y Obama, claro, a tener un sueño–: la política española necesita rostros nuevos, que signifiquen ideas nuevas. Rostros descontaminados de tanta «operación política», de tanto maquillaje, de tanta historia y tanto manejo no demasiado edificantes. Tengo todo el respeto por la figura de Rubalcaba, y también por la de Rajoy. Y por la honradez y el patriotismo de ambos. Pero ahora se necesita algo más, y ambos deberían -that»s my dream_ dedicarse a pavimentar un futuro mejor, no a tratar de protagonizarlo. Por seguir soñando, ¿qué tal una confrontación preelectoral entre, por ejemplo, Soraya Sáenz de Santamaría, apoyada -difícil cosa_ por el «aparato del PP» y Eduardo Madina, respaldado -tampoco es sencillo_ por el también vasco Patxi López, por los «barones» territoriales, incluyendo a la «nueva» Susana Díaz, y el estado mayor de Ferraz?

Así, la puesta de tierra -y mar_ por medio de Chacón despeja, para mí, una incógnita. Ella ha dejado saber que estaba harta del papel al que la política de su propio partido, bajo la férrea batuta del hombre que la derrotó por los pelos, la había relegado: ni protagonismo público ni actividad interna en el propio grupo parlamentario. Y ella, hay que decirlo, tampoco es una primera figura de la comunicación. No me parece mala la idea de marcharse a un observatorio como Miami -con telescopio sobre los hispanos de EE.UU y también sobre toda Latinaomérica–. Pero no para volver de inmediato, no para aterrizar enredando en la conferencia política del PSOE de noviembre ni para seguir en la murga de la candidatura a las primarias.

A mi entender, Chacón representaba, más por su entorno que por ella misma, los peores perfiles partidarios de un zapaterismo que, pienso, ni Zapatero quería. Este viaje a Miami ilumina, me parece, muchas cosas, y no es mala noticia para Rubalcaba. Algo, por fin, se mueve en ese PSOE anclado -como el PP, por cierto_ en declaraciones y contradeclaraciones absurdas, como las que han enmarcado la publicación de las rentas de Rubalcaba, y en ocurrencias imposibles, como el «impeachment» contra Rajoy. Que este movimiento en el complicado ajedrez del partido de Pablo Iglesias sea para bien, porque España va necesitando cada vez más claridad, al menos claridad, sobre lo que los partidos diseñan para el inmediato porvenir.

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